Revolución "eco"

Estos son los pilares de la revolución 'eco'

LIFESTYLE

En un planeta donde escasean los recursos naturales ya no basta con reciclar, es necesario incorporar una nueva manera de consumir. Pero también de producir y de vivir. La revolución 'eco' está en marcha. Y va a cambiar nuestras casas, la ropa que vestimos, el transporte y la comida. Estos son sus pilares.

El consumo de los recursos naturales ya supera en un 50% la capacidad de regeneración del planeta, y la población crece rápidamente: dentro de 25 años seremos 1.500 millones de personas más. La demanda de energía y agua aumentará en un 40% en dos décadas, y la de alimentos, piensos y fibras en un 60% de aquí a 2050. En España se estima que las pérdidas económicas relacionadas con el clima en los últimos 30 años ascienden a casi mil millones en 12 meses, y la situación se agravará al agudizarse el calentamiento global, que afecta especialmente a nuestro país. Por ejemplo, en 2050 la temperatura media en Madrid se habrá incrementado dos grados. Estos datos aportados por la Agencia Europea del Medio Ambiente revelan la necesidad, cada vez más urgente, de sumarse a una transformación ecológica que cambie mentalidades y estilos de vida. Afortunadamente para el planeta y sus habitantes, ya ha comenzado en diferentes sectores. Aunque queda todavía mucho camino por recorrer.

1- Mujeres contra el cambio climático

Los efectos adversos del calentamiento global (desertificación, dificultades para acceder al agua y la energía, catástrofes naturales...) impactan más sobre la población desfavorecida y vulnerable, en muchos casos mujeres. Sin embargo, las políticas dirigidas a mitigar este problema no tienen en cuenta la perspectiva de género. Las encuestas confirman que en Europa ellas están más preocupadas y dispuestas a emprender acciones para paliar las consecuencias del cambio climático. Por eso, como asegura la ONU, darles poder es también una cuestión medioambiental.

2- Bioplástico para salvar el mar

En el mundo se producen anualmente 300 millones de toneladas de plástico, de las que solo se recicla el 10%. El resto acaba en vertederos o en el océano, donde se acumulan 270.000 toneladas, el ya llamado 'sexto continente'. En España, de los 51 millones de botellas de este material que se ponen cada día en el mercado, 30 millones terminan abandonadas. Varios países, entre ellos el nuestro, están tomando medidas legislativas para prohibir los objetos de plástico de un solo uso, como pajitas, platos, vasos y cubiertos, algo que pide la campaña de Greenpeace #Noplastics. Los avances en el desarrollo de compuestos con características similares a partir del almidón o la celulosa, llamados bioplásticos, completamente biodegradables, anticipan la imprescindible desaparición del material más nocivo para el planeta.

3- Ciudades sin tráfico

Bruselas, Múnich, Berlín o París ya preparan planes para expulsar al vehículo privado de sus centros urbanos, aunque es Oslo el modelo de futuro. A partir de 2019 solo el transporte público, alimentado con energías renovables, y los vehículos de los residentes (a excepción de los diésel) podrán circular por su almendra central. Madrid tiene los mismos objetivos, aunque a más largo plazo. La capital creará un área de prioridad residencial de 2 km² donde a partir de 2020 solo podrán aparcar vehículos de cero emisiones. Eso supondrá una reducción del 20% del tráfico. Y en 2025 los coches sin etiquetado ambiental tendrán prohibido circular.

4- Solo energía limpia

Casi el 34% de la electricidad que se produjo el año pasado en España fue generada por el sol, el agua o el viento, según Red Eléctrica Española. Se pretende que en la próxima década las energías renovables supongan, al menos, las dos terceras partes del consumo nacional. Sin embargo, existen algunas contradicciones en esos planes. El llamado impuesto al sol ha provocado un parón en las iniciativas de autoconsumo, lo que por ejemplo contrasta con una reciente ley en California que obliga a la instalación de paneles solares en todas las viviendas de nueva construcción.

5- Economía circular

Basta de producir, usar y tirar. El nuevo propósito es reducir, reusar y reciclar. Es la llamada economía circular, un sistema de producción que intenta utilizar el mínimo de recursos naturales posible y cuyos residuos se reciclan por completo. Para redondear ese círculo tan beneficioso para el planeta, la mayor parte de los materiales empleados deberían ser biodegradables o, por lo menos, los elementos tendrían que desmontarse fácilmente para darles una nueva vida reincorporándolos al ciclo de producción y fabricando con ellos una pieza distinta, como pide Greenpeace. Esto supone repensar todos los productos y servicios desde su origen para que sean más eficaces.

6- Educación eco

El colegio tiene que asumir una nueva tarea: la conciencia ecológica de sus alumnos, y la mejor forma de lograrlo es educarlos en un entorno sostenible, donde esa asignatura se convierta en costumbre diaria. Es el plan de la escuela Hatfield (Reino Unido), que ya es un modelo para otros centros. En realidad todo el edificio se ha convertido en un aula en la que se aprende cómo aprovechar los recursos naturales. Cuenta con un sistema de tuberías que calientan el agua con el sol y la acumulan para la calefacción. Además dispone de placas solares y de una turbina eólica. Los retretes emplean el agua de lluvia y los uniformes de los escolares están elaborados con envases de yogur. Cambiar el futuro empieza así.

7-Huertos urbanos y veganos carnívoros

Ser conscientes de la importancia de la alimentación lleva a exigir un mayor control sobre la procedencia y la calidad de los productos. Los huertos urbanos, cada vez más habituales, impulsan el autoabastecimiento. Un propósito similar al de los alimentos de kilómetro cero, producidos en el área donde se consumen y que reducen la huella ecológica que supone la manipulación, el embalaje y el transporte de las materias primas generadas en zonas distantes. Y el cambio irá más allá."Dentro de 30 años comeremos sobre todo alimentos cuya producción no dependerá ni de la tierra ni del sol", asegura Màrius Robles, director de Reimagine Food, empresa española que investiga el uso de la biotecnología en la industria alimentaria. Se refiere a la producción de carne de vacuno, pollo y pescado en laboratorios a partir de células madre y de hortalizas que se originen en células vegetales y no en semillas. Eso permitirá eliminar la explotación animal.

8- El upcycling es tendencia

Cada año se fabrican en el mundo alrededor de 150.000 millones de prendas, según el movimiento SlowFashion. Para confeccionar una simple camiseta se emplean 2.700 litros de agua y el 90% de los productos químicos utilizados se desechan. Es fácil entender la aportación que puede hacer la moda a la sostenibilidad del planeta. No se trata solo de emplear fibras y productos naturales, sino de dar una utilidad a la ropa que se olvida en el armario. El 'upcycling', que podría traducirse como reciclaje creativo, pretende generar una industria paralela que realice cambios en las prendas usadas para recuperar un diseño atractivo que anime al propietario a ponérselas de nuevo o que permita comercializarlas otra vez. Las que estén demasiado deterioradas irían a plantas de reciclaje.

9- Casas pasivas

Los hogares demandan cerca del 20% de toda la energía que se consume en España, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). ¿Qué impacto tendría en el medio ambiente reducirlo en un 75%? Es lo que consiguen las 'passivhaus' (casas pasivas), el concepto de construcción estrella en la arquitectura ecológica y la rehabilitación eficiente . El propósito es conseguir una climatización natural (sin dispositivos eléctricos o de gas) y una estructura que no pierda calor en invierno y que impida que entre en verano. Para ello se precisa un perfecto aislamiento térmico con el exterior (cámaras de aire, materiales aislantes, ventanas de alto rendimiento...), la instalación de mecanismos de ventilación que generen corrientes para refrescar la casa, y de sistemas para aprovechar el calor del sol e incluso el que se produce a unos metros bajo tierra, en el subsuelo (geotermia).

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