Cómo Hacer un Buen Compost

COMO HACER UN BUEN COMPOST

Mariano Bueno

 

El compost es un microcosmos que procura la fertilidad de la tierra y el buen desarrollo de las plantas y está en la base o esencia de toda vida.

Lo que en la naturaleza tarda años siguiendo el ritmo de las estaciones, en el compost se realiza en apenas unos meses. Para realizar un buen compost no es necesario conocer al detalle todos los procesos de degradación y transmutación que, mediante la incesante actividad de sucesivas avalanchas de innumerables poblaciones microbianas –bacterias, hongos…– van elaborando el compost. Pero, aun no siendo un requisito indispensable, siendo conscientes de los diferentes procesos que puede vivir un compost podremos colaborar con la naturaleza para conseguir los mejores resultados, a fin de obtener un producto que dé vida y fertilidad a nuestra tierra y posibilite el desarrollo de plantas sanas, vigorosas y productivas.

Necesitamos irremediablemente observar atentamente la naturaleza si queremos captar mejor y ser conscientes de los complejos procesos de transformación de elementos tan dispares como minerales (carbono, oxígeno, nitrógeno), agua y energía solar (luz y calor) en seres vivos (plantas y animales).

Al abordar, en un libro de divulgación general, el complejo mundo del compost, nos vemos enfrentados a intentar explicar, de forma concisa y simple a la vez, las sorprendentes y constantes transformaciones biológicas que se producen en la tierra, así como la complejidad de las estrechas relaciones y los infinitos lazos e interconexiones de una complejidad asombrosa que constantemente se están tejiendo en la naturaleza.

Al hablar del compost y de los procesos de descomposición de la materia orgánica, nos adentramos en un complejo mundo en el que el resultado final va más allá de ser un simple proceso de reciclaje de nutrientes, en el que se recuperan sustancias de origen animal o vegetal para convertirlas en alimentos directamente disponibles para las plantas cultivadas.

De hecho, nos hallamos ante el fascinante proceso de la vida en sí misma. Elaborar y utilizar compost es, en definitiva, colaborar en la creación y perpetuación de la vida en su concepto más amplio.

Si aprendemos a hacerlo bien, fomentaremos con nuestra labor la creación de suelo fértil, aportaremos fertilidad a la tierra y potenciaremos su vida y su biodiversidad. A cambio de nuestra labor y como resultado final de mejorar las condiciones de un suelo, de hacerlo cada día más vivo y vital, obtendremos unos alimentos saludables y propiciadores de vida. La misma vitalidad que generamos en la tierra, ella nos la devuelve en forma de alimentos que nutren nuestro cuerpo y acrecientan nuestra vitalidad.

Esa vida que se elabora sobre un horizonte de base mineral precisa de la intervención de numerosísimos grupos de seres vivos que trabajan en estrecha relación y colaboración o unos grupos tras otros, creando cada uno las condiciones que permiten a otros estar activos y realizar su labor.

En la naturaleza, estos complejos y a la vez maravillosos procesos se realizan en la capa superior de la tierra sin la intervención del ser humano y donde mejor pueden apreciarse es en la exuberancia de los bosques y de las selvas tropicales.

Nuestra labor, al realizar el compostaje de materia orgánica, ya sea en montón, en recipientes compostadores o en compost de superficie (sobre la tierra cultivada), será la de reproducir lo mejor que nos sea posible las condiciones que observamos en plena naturaleza.

Durante décadas, los agrónomos creyeron posible simplificar la compleja actividad englobada en la fertilidad de la tierra, reduciéndolo todo a precisas fórmulas de química molecular (N-P-K y compañía). Hoy somos conscientes de que, a pesar de la arrogancia humana que nos hace creer que podemos hacerlo mejor y más fácil que la propia naturaleza, en realidad los atajos tomados llevan siempre a callejones sin salida que degradan cada vez más el medio donde se desarrolla la vida (incluida la humana) y nos convierten en esclavos de los sistemas artificiales de la agroindustria.

Aunque resulte extraña esta reflexión, el compost, aparte de incrementar la vida y la fertilidad de la tierra, nos otorga libertad, la libertad de la no dependencia.

Enlace de descarga: https://www.dropbox.com/s/vtobet8adnpfdfa/Como%20Hacer%20un%20Buen%20Compost%20-%20Mariano%20Bueno.pdf?dl=0

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