RECETAS DE COCINA

Recetas de cocina con los vegetales que cultivamos

  • Smoothie de fresas y yogur griego

    Un sencillo postre nutritivo y super dulce que hará la delicia de peques y mayores. Necesitarás: 4 cucharadas de leche, 2 yogures griegos azucarados, 8 fresas y unas frutas del bosque para decorar.¡Disfruta de tu smoothie!

  • Zumo de fresas y zanahoria

    Una bebida de lo más refrescante y dulce, que además está llena de vitaminas y antioxidantes. Licúa 2 zanahorias y 6 fresas con un poco de hielo picado, y tendrás un zumo riquísimo. Si lo prefieres puedes añadirle un poco de azúcar moreno, aunque sin ella también está delicioso. Decora con unas hojitas de menta.

  • Encurtidos en vinagre

     

    ENCURTIDOS. TODO LO QUE DEBES SABER SOBRE LA CONSERVA EN VINAGRE

    LÚA MONASTERIO

     

     Lo que nació hace miles de años como una técnica para alargar la vida útil de los alimentos, hoy se ha convertido en un aliado de primer orden para los artífices de la cocina contemporánea.

    Los encurtidos no sólo aportan matices a un plato distintos a los del producto original. También son fuente de inspiración para que cada cocinero, vinagre en mano, dé rienda suelta a su imaginación y a su pericia.

    Las cebollitas son unos de los encurtidos más célebres. 

    Un alimento, previamente fermentado o no -o previamente marinado en una salmuera o no- que se introduce en una solución con vinagre. En algunas ocasiones, junto a hierbas aromáticas y/o especias. Hace miles de años, y ante la evidente falta de tecnología, nació desde el ingenio para poder alargar la vida útil de los alimentos fuera de temporada o en épocas de escasez. Hace décadas, trascendió como aperitivo y como una de las grandes familias de conservas. Sólo hay muy pocos años, se tornó en un aliado de primer orden para los artífice de la cocina contemporánea. Hablamos de los encurtidos.

    Bien como ingrediente, bien como técnica, el encurtido tiene mucho que decir al que cocina con pasión1 con la única intención de hacer felices a sus comensales. Apicius.es expone las nociones indispensables sobre esta elaboración a continuación.

    Definición

    El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua ofrece una definición escueta de ‘encurtir’: “Hacer que ciertos frutos o legumbres tomen el sabor del vinagre y se conserven mucho tiempo teniéndolos en este líquido”. Y, con todo, aporta dos elementos fundamentales en la técnica. Uno de ellos es el vinagre. Éste no sólo aporta sabor, y aquí es donde llega el otro factor clave: el de la conservación. Así, y tal y como puede leerse más arriba, lo que nació hace miles de años como una técnica para conservar alimentos, hoy se ha transformado en un gran aliado para los que buscan platos memorables.

    Otros expertos hablan en sus definiciones de procesos clave en el ámbito del encurtido, como el de la curación en vinagre del alimento en cuestión o la posible fermentación a la que éste puede ser sometido antes de su conserva. Y añaden los productos que, tradicionalmente, se suelen encurtir en las gastronomías occidentales. Como norma general, entre ellos se encuentran las hortalizas, las legumbres y los frutos. Añaden que al vinagre, además, se le suelen añadir hierbas aromáticas, que sueñen variar en función de la región de la que provenga el encurtido.

    Apuntes históricos

    La de encurtir es una de las técnicas de cocina más antiguas de cuantas se han documentado. Los expertos sitúan su origen unos 1.000 años antes que el de la escritura. Por tanto, y según la concepción general historiográfica actual, estamos hablando de una elaboración prehistórica.

    Así, se cree, por ejemplo, que empezaron a prepararse de este modo en la antigua Mesopotamia hace más de 4.000 años, y que los comerciantes las habrían llevado a China en el siglo II a.C. Siglos antes, en torno al 350 a.C., Aristóteles ya había ensalzado las bondades de los pepinillos. Y Julio César se encargaba de que sus soldados los consumiesen con cierta asiduidad, ya que les atribuía una gran capacidad para mejorar las condiciones físicas y espirituales del que los comiese.

    En España, los encurtidos atesoran una bella tradición histórica. Amén de las aceitunas, que empezaron a curarse y aliñarse para alargar su consumo tras toda la recolección otoñal, llaman la atención las berenjenas. Estas tuvieron una especial importancia en la cocina andalusí, ya que se cree que fueron los árabes procedentes de Siria los que introdujeron no sólo el producto, sino el método de conservación que pervive en la actualidad con las célebres berenjenas de Almagro (Ciudad Real). Pasados los siglos, y además de como tapa en los bares, los encurtidos se han dispensado tradicionalmente en puestos de mercados y en tiendas de ultramarinos como las de la imagen.

     

    Encurtidos en la tradición. Algunos productos protagonistas

    Tal y como se explica más abajo, en la actualidad son muchos los productos que, encurtidos de forma casera, se emplean en una multitud de platos de la cocina contemporánea. Con todo, hay algunos que forman parte de la tradición y que se encuentran dentro de lo que podría llamarse ‘encurtidos clásicos’. A continuación, se exponen algunos de ellos:

    Cebollitas

    Además de en España, son muy típicas de Reino Unido, donde se las conoce como ‘pickled onions’. Se elaboran con variedades de cebollas de pequeño tamaño, que se destinan ex profeso para someterlas a un proceso de encurtido. Además de como aperitivo, pueden emplearse como ingrediente en algunos estofados y formar parte de algunos sándwiches. Además, cabe destacar que en Reino Unido puede servir de guarnición al ‘fish and chips’.

    Pepinillos

    Ya sea como guarnición o como aperitivo, los expertos sitúan al pepinillo como uno de los encurtidos más antiguos y más populares en el mundo. Se emplea en varias cocinas asiáticas, de Oriente Medio y a lo largo y ancho de toda Europa. Es fácil, por tanto, pensar que sus aplicaciones son múltiples y variadas: se aplica en hamburguesas y sándwiches, en ensaladas y en la salsa tártara, por citar sólo unos pocos ejemplos.

    Guindillas

    Guindillas, piparras (en el País Vasco), chiles (en México) -normalmente Serranos y Jalapeños-, ajíes (en Perú)… Todos son productos de la misma familia. Y todos atesoran una tradición centenaria como encurtidos.

    Coliflor

    La coliflor encurtida es muy típica de la cocina rumana. En ciertos países de Oriente Medio, de igual manera, forma parte de una mezcla de encurtidos -junto con nabo remolacha y pepino, entre otros- que se toma como guarnición para varios platos. En Italia, se usa la coliflor encurtida para preparar ‘giardiniera’, que también incluye cebolla, zanahoria y apio con la misma elaboración.

    Zanahorias

    Además de emplearse en varias cocinas europeas, llama la atención su uso en países como Indonesia y Filipinas. En este último país, destaca el ‘atsara’, que también incluye papaya, ajo y pasas; y que se adereza con azúcar y diversas pimientas.

    Aceitunas

    Junto a la gastronomía española, es de vital importancia en las cocinas griega y de varios países de Oriente Medio. Podría decirse que es el encurtido por antonomasia… Amén del aceite, no hay ninguna otra elaboración en la que se empleen crudas.

    Alcaparras y alcaparrones

    Junto con las aceitunas, las alcaparras y los alcaparrones se suelen emplear -y servir- encurtidos en lugar de frescos. Además de en España, son muy utilizados en la cocina piamontesa -en Italia- y en países como Argentina.

    Curiosidades

    • En la Antigua Roma, los pepinillos encurtidos gozaban de un gran aprecio gastronómico. Los romanos, de hecho, desarrollaron varias técnicas para encurtirlos.
    • Por norma general, y en la cocina tradicional, los productos que suelen encurtirse son vegetales. Una de las excepciones está en la cocina escandinava. En ella, son típicos los arenques encurtidos. De igual forma, en Reino Unido son famosos los ‘pickled eggs’, o huevos encurtidos.
    • Además de las hortalizas, también hay cítricos que son sometidos a este proceso. Por ejemplo, en la cocina marroquí está muy extendido el uso de limones encurtidos. Y, en las algunas asiáticas, el protagonista principal es el kumquat.

    Empleo de encurtidos en la cocina contemporánea. Algunos ejemplos gráficos

    Tal y como se explica a lo largo de este artículo, la del encurtido nació como una técnica destinada a conservar ciertos alimentos. Con el devenir de los años, ha trascendido como un aliado de primer orden para algunos de los cocineros punteros en este país. Así, muchos de ellos no sólo los aplica desde hace tiempo, sino que los emplea como una parte fundamental de la propuesta desde el mismo momento de su concepción.

     

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  • Elaborar Encurtidos con Arzak

    Encurtidos

    Vamos a hacer unos encurtidos también conocidos como pickles, que podemos tomar como aperitivo o como guarnición.

    En el supermercado podemos encontrar una buena variedad (ajos, pepinillos, cebolletas), pero también podemos hacerlos en casa.

    Hay esencialmente 2 maneras de hacerlos. La primera, añadiendo vinagre al vegetal (encurtidos no fermentados). Y la segunda, añadiendo al vegetal una mezcla de agua y sal (encurtidos fermentados) o salmuera, que es como los vamos a preparar hoy.

    Y esto es todo lo necesario para enseñaros a hacerlos:

    • 1 litro de agua
    • 2 cucharadas de sal marina
    • 1 bote de cristal
    • Unos vegetales: pimiento (rojo y verde), zanahoria, nabo (cortados en bastones del mismo tamaño) y unos rabanitos
    • Una hoja de laurel 
    • Unos granos de pimienta

    Para hacer la salmuera,mezclamos 1 litro de agua con 2 cucharadas de sal hasta que se diluya bien. Colocamos los vegetales en el bote, cubrimos con la salmuera y lo cerramos.

    Y la pregunta más obvia es: ¿Cuándo están listos para consumir? 

    Hay que dejarlos fermentando por lo menos durante una semana en un lugar oscuro. Cuanto más tiempo los dejemos, el sabor se hará más fuerte. 

    Una vez abierto el bote, conviene guardarlo en el frigorífico.

    Como conclusión podemos afirmar que son fáciles de preparar, son nutritivos y muy fáciles de conservar.

    Nutrición:

    Tienen además efecto desintoxicante y alto valor nutritivo (los fermentos contienen folatos y abundante vitamina C). 

    Además, son muy buenos para mejorar la digestión. Tomar estos encurtidos alrededor del plato principal en cada comida favorece la digestión, ayuda a evitar los gases (siempre que la masticación sea correcta) y a favorecer el buen funcionamiento de la vesícula biliar para la digestión de las grasas, pues estimulan la secreción de bilis. 

    También es muy beneficioso en caso de afecciones del hígado.

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  • Borraja con ajo y jamón

    Receta de Borraja al vapor con refrito de ajo y jamón

    • Ingredientes (4 p.):
    • 2 kg. de borrajas
    • 1/2 kg. de patatas
    • 200 gr. de jamón
    • 3 dientes de ajo
    • 1 cucharada de harina
    • 2 huevos cocidos
    • agua
    • aceite virgen extra
    • 1 cucharadita de pimentón
    • sal
    Elaboración:

    Limpia (quita los hilos del tallo con el cuchillo o con el estropajo) y corta las borrajas en trozos. Mantenlas a remojo en un bol con agua. Mientras, pon a cocer en un cazo con agua, los huevos durante 8-10 minutos.

    Pela las patatas y trocéalas. Ponlas en el fondo de la olla rápida con un poco de agua y coloca las borrajas en el cestito para cocer al vapor. Cuece las verduras durante 4 minutos.

    En una cazuela baja, con un poco de aceite, fríe los ajos fileteados. Añade el jamón troceado y un poco de harina. Rehoga y agrega el caldo de las borrajas (que no quede muy espeso).

    Incorpora a esta salsa la borraja y las patatas cocidas y cocínalas a fuego lento unos 2 minutos. (si espesa mucho puedes agregar mas caldo). Añade los huevos cocidos cortados en cuatro trozos, espolvorea con pimentón y sirve.

    Consejo:

    Generalmente el consumo de ajo genera problemas de digestión y mal aliento. Estos problemas se pueden solucionar en parte, retirando el tallo central. Y recordar que el "perejil" es una aliado para quitar o la menos "rebajar" el "olor a ajo".

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  • Verduras en microondas

    Cómo cocinar verduras en el microondas
    Al dente. MÒNICA ESCUDERO

    TÉCNICAS

    CÓMO COCINAR VERDURAS EN EL MICROONDAS

    El electrodoméstico más infrautilizado de la cocina casera es perfecto para cocinar verduras al vapor en cuestión de minutos, y también sirve para hacer sofritos o patatas para una tortilla rápida.

    Aunque en este país todavía arrastra el sambenito de que es peligroso y se sigue usando sobre todo para calentar, las aplicaciones culinarias del microondas son múltiples (y muy prácticas). Una de las más interesantes tiene que ver con la cocción de las verduras, ya que conserva tanto el sabor como el color y la textura, además de ser práctico, limpio y rápido como pocos otros métodos. A continuación os daremos algunos trucos para que dejéis de ver el microondas solo como el electrodoméstico que os ayuda con la leche cada mañana, y empecéis con él una relación verdulera que acabe en verdadero amor (además de ayudar con esas cenas que a veces nos pillan con la inspiración ya en fase REM). 

    La cocción más sencilla

    La manera más sencilla de usar el microondas para hacer verduras es utilizar el agua que contienen para conseguir una especie de cocción al vapor. Simplificando al máximo, podríamos decir que las ondas de radio de alta frecuencia generan movimiento en el agua que contienen los alimentos, lo que aumenta su temperatura y la convierte en vapor, sin tener que añadir nada (solo tapándolas bien para que el vapor no se escape y queden secas).

    Siempre tendremos que hacerlo a máxima potencia y controlando el tiempo, para que no se pasen. Para verduras que suelen necesitar una cocción corta, como las judías verdes, los guisantes, zanahoria tierna cortada, floretes de brócoli o espárragos verdes podemos empezar con 2:30 minutos, si vamos a preparar una ración de unos 200 g (3:30 si ponemos el doble de cantidad). Si no están a nuestro gusto, seguiremos con cocciones de un minuto.

    Con la calabaza en trozos, la coliflor, la col y la lombarda –troceadas o en arbolitos–, el apio, la kale o berza más tiernas, las endivias, la cebolla en trozos grandes, el nabo y la chirivía podemos empezar con 4 minutos, y seguir cociendo un minuto y medio más cada vez. Si lo que queremos hacer es remolacha en trozos grandes, patata, boniato, yuca o los tallos y troncos de las acelgas o las partes más más leñosas de algunas coles, arranquemos con seis minutos y ajustemos a razón de minuto y medio por ciclo, como en el caso anterior.

    Cada vez que destapemos el recipiente para comprobar la cocción, hay que remover para que el calor se reparta uniformemente. Si no las vamos a utilizar las verduras al momento porque queremos añadirlas a una ensalada, un salteado o como guarnición, será necesario enfriarlas en agua con hielo para que el calor residual no las recueza.

     

     

    Enfriar es la clave. 

    Escoger los recipientes

    Aunque la firma Lekué ha sacado al mercado todo tipo de utensilios especializados para cocinar arroz, huevos o bacon, para cocinar verdura este electrodoméstico necesitas poco más que un recipiente apto -un bol de Pyrex, por ejemplo- y un film de uso alimentario que lo cubra bien. Si lo vas a usar habitualmente, un estuche básico de silicona puede serte de gran ayuda, y si no tienes fogones -por ejemplo, en el trabajo- puede ser de gran ayuda para improvisar algo con un puñado de judías, patatas y zanahorias que puedes comprar en cualquier verdulería.

    Las patatas y boniatos pueden asarse en el microondas tal cual, tomando la precaución de pincharles un par de veces la piel con un tenedor para que no exploten. Pero hay unas bolsas especiales que ayudan a que se hagan en menos tiempo, las mantienen calientes después si se nos ha ido el santo al cielo y distribuyen el calor. Se pueden usar con varias patatas a la vez, pero si vas a hacer más de unos 600 g es posible que el proceso se alargue demasiado, y vale más la pena hacerlo en varias tandas.

    Ajustar bien las cantidades

    Seguramente este sea el mayor problema de la cocción de verduras al microondas: es complicado hacer grandes cantidades de una sola vez, así que por muy rápido que sea es complicado hacer una comida caliente para cuatro en pocos minutos. Si ponemos demasiada cantidad el proceso se ralentiza, es fácil que se genere demasiado vapor y las verduras queden cocidas y el calor estará mal repartido: desastre al canto.

    Pero que no pueda solucionarte una comida o una cena completas no significa que no puedas sacarle partido. Si quieres acortar el tiempo de preparación de la tortilla de patatas y, de paso, hacerla más ligera, el microondas puede ayudarte. Pon las patatas cortadas para tortilla -como suelas hacerlo- en un recipiente apto para microondas, añade un chorro de aceite y un poco de sal dale unas vueltas para que se reparta bien. Ponlo al máximo bien tapado y déjalo cuatro minutos; destapa, remueve y dale tres minutos más, o el extra que sea necesario para conseguir unas patatas que parezcan confitadas. Unas vueltas a fuego alegre en una sartén antiadherente le darán el punto crujiente: listas para convertirse en la tortilla de tus sueños.

     

     

    Trío maravillas al microondas.

    Y los tiempos

    Como ya os comentamos en este post sobre cocinar verduras al vapor, podemos preparar juntos alimentos que tengan diferentes tipos de cocción si ponemos al principio los que más vayan a tardar y añadimos en orden los demás. Para que la operación sea un éxito, deberíamos tener todos los ingredientes preparados desde el primer momento, y destapar, añadir lo que sea y volver a arrancar la cocción en el menor tiempo posible.

    Si esto os parece muy complicado, podéis jugar con los tamaños de corte, haciendo más pequeños los que vayan a tardar más y dejando en trozos más grandes los que se cocinen antes. ¿Hay alguna excepción? Si haces confetti de patata o boniato vas a conseguir un bonito puré; en este caso es altamente recomendable dejarlas a tamaño normal y darles el extra de tiempo que necesitan.

    Mejor aliñar siempre después

    Darles un extra de sabor a estas verduras con aceite, sal, vinagre o limón y especias, semillas o alguna salsa es básico para que comerlas sea, además de sano, sabroso. Para asegurarnos de que los elementos líquidos no interfieren en el proceso de cocción, lo más adecuado es ponerlos al final, cuando saquemos las verduras del microondas. El vinagre o el limón, si se ponen con la verdura la recocerán, además de cambiar su sabor (el limón se agriará, y el vinagre quedará demasiado concentrado). Podemos poner especias en polvo, sin pasarnos: si nos hemos quedado cortos, es posible ajustar la cantidad después. Si nos hemos pasado, será imposible rectificar.

     

     

    Puede hacerse sin encender el fuego.

    Sofritos sin sartén

    Podemos usar aceite cuando queramos conseguir un sofrito, como una sanfaina o pisto. Para este tipo de preparaciones es recomendable poner primero las verduras en daditos sin tapar a máxima potencia, parando para remover más o menos cada minuto y medio. Con esto conseguiremos que pierdan parte de su agua sin dejar el microondas hecho un ecce homo, y controlar perfectamente el punto en el que ya están suficientemente deshidratadas como pasar a a segunda fase.

    Ahora pasa el puré de tomate que vayas a usar por un colador fino de malla para que pierda parte de su agua, ya que seguiremos haciendo el sofrito tapado (por el bien del microondas y quien le toque limpiarlo). Remueve cada dos minutos, esperando unos segundos antes de destaparlo para que no salte: puede estar listo a partir de los cuatro, dependiendo de la cantidad que hayamos puesto.

    ¿Con qué las acompañamos?

    Pensemos en acompañamientos para verduras que también puedan hacerse al microondas. ¿Qué tal suena un crujiente de bacon, panceta o jamón? Puedes hacerlo en cuestión de minutos, tal y como nos contó Ana Vega ‘Biscayenne’ en este post sobre trucos panceteros. “Se cubre un plato grande o fuente resistente al calor con tres capas de papel absorbente, se ponen las lonchas encima, juntas pero no amontonadas, y se ponen encima otras dos capas de papel, apretando un poco. A máxima potencia un minuto por cada loncha que tengamos en el plato”. El papel empapa casi el total de la grasa, y deja la panceta muy crujiente, lista para darle vidilla a unos deliciosos guisantes.

    El huevo también es un salvavidas perfecto para hacer en este horno: solo tenemos que pintar con aceite un film de cocina, cascar el huevo dentro y cerrarlo con un poco más de film. Si lo queremos pasado por agua, bastará con 45 segundos, en un minuto estará como escalfado y en 1:15 casi duro. Si lo prefieres “frito”, unta el fondo de un bol un poco ancho con un chorrito de aceite, vuelca el huevo y cocínalo 45 segundos destapado.

    Si lo que te apetece es pescado, decántate por el blanco: la merluza, el bacalao o la lubina quedan muy bien así, y no dejan nada de olor. Los mejillones también se hacen muy bien, aunque no es aconsejable preparar más de 400 g de golpe: cúbrelos solo con la tapa o campana antisalpicaduras, hazlos al máximo 2:30 minutos y deja reposar dos minutos más antes de sacarlos. Si quedan algunos cerrados, devuélvelos un minuto más. Un chorrito de limón, pimienta y perejil; ya tienes media cena lista gracias a la magia de las ondas.

     

    ¿CHIPS AL MICROONDAS? SÍ, SE PUEDE

    Puedes conseguir texturas ligeras y crujientes que nada tienen que envidiar a las de la freidora, pero con mucho menos aceite (aunque tampoco podrás preparar grandes cantidades de una vez). Corta láminas de patata de un par de milímetros, píntalas con un poco de aceite de oliva y añade tus hierbas secas favoritas y una pizca de sal. Dispón las patatas sobre un papel de horno del tamaño del plato de tu microondas -deja algún milímetro de separación, y ponlo a la máxima potencia durante unos cuatro minutos. Si ya están listas por ese lado -secas y doradas- dales la vuelta y hazlas un minuto más (si no, cocínalas un minuto más antes de girarlas). Puedes cambiar las patatas por chirivía, boniato o remolacha, y si te enganchas a este sistema de cocción puedes hacerte con uno de estos aparatitos, que te permitirán hacer más del doble de chips cada vez.

  • Crema fría de calabacín con manzana

    Crema fría de calabacín y manzana ácida
     

    SOPAS FRÍAS

    CREMA FRÍA DE CALABACÍN Y MANZANA ÁCIDA

    Estrenamos la temporada de sopas frías con una que combina la frescura de la manzana ácida con el dulzor de la cebolla y la textura del calabacín. La cremosidad corre a cuenta del yogur.

    Hay dos cosas sin las que, en mayor o menor medida, no puedo vivir en el día a día. Una es el hummus, que sale tirado de precio de preparar y da para varias comidas (o, mejor aún, para varios desayunos). Esto lo mantengo a lo largo del año, haga frío, calor, llueva, truene o nieve. La otra es una sopa fría, en cualquiera de sus variedades, cuando el calor empieza a apretar.

    Aunque soy fan incondicional del gazpacho y es lo que más suelo preparar, hay un montón de sopas y cremas frías más que son maravillosas y no requieren más esfuerzo (aunque tal vez sí un poco más de tiempo a la hora de prepararse). Esta crema de calabacín y manzana es el ejemplo perfecto.Si no tienes yogur de cabra, no te preocupes, cualquier yogur te servirá. Este le dará un matiz de sabor diferente, pero al final lo que te interesa es añadirle algo cremoso. Si te apetece que tenga más cuerpo, puedes añadir otro yogur sin problema: en caso de querer aligerarla, con agregar unos 200 ml más de caldo va que chuta.

    Por último, la butifarra dorada es un pequeño capricho, pero también le irán genial cebollino picado y picatostes, almendras tostadas fileteadas o unas tiras de pepino encurtido en zumo de limón, sal y azúcar. Ni confirmo ni desmiento que, como el hummus del que hablábamos al principio, sea un desayuno delicioso.

    Dificultad

    Baja, basta con dejar el fuego bajo y se cocina sola

    Ingredientes

    Para 4 personas

    • 3 calabacines grandes
    • 400 ml de caldo de verduras
    • 2 manzanas granny smith
    • 2 dientes de ajo
    • 3 cebollas dulces
    • 125 g de yogur natural de cabra
    • 1 cucharada grande de orégano
    • 150 g de butifarra o salchicha frescas de carnicería (opcional)
    • Aceite de oliva virgen extra
    • Sal
    • Pimienta

    Preparación

    1. Calentar una olla amplia con un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Sofreír la cebolla cortada durante unos media hora a fuego bajo, con la olla tapada y agregando un chorrito de agua de vez en cuando.
    2. Pelar, despepitar y cortar las manzanas. Cortar el calabacín en cubos y picar los ajos. Añadirlos a la olla junto con el caldo de verduras y cocinar suavemente durante tres cuartos de hora.
    3. Apagar el fuego y esperar a que atempere. Pasarlo al vaso de la batidora junto con el orégano y el yogur. Triturar y corregir el punto de sal.
    4. Guardar en la nevera durante un mínimo de dos horas. Sacar 10 minutos antes de servir y acompañar con un poco de butifarra o salchicha doradas en la sartén.

  • Crema de calabacín y apionabo al aroma de trufa

    Escrito por Mer Bonilla


    Preparación: 10 min    Cocción: 20 – 25  min     Dificultad: 1/5     Raciones: 8     Coste: 3 €

    Hoy compartimos con vosotros una receta de una exquisita crema de calabacín y apionabo con un toque muy especial gracias a la sal y al aceite de trufa y que se puede preparar al fuego si son grandes cantidades (tardaremos unos 35-40 minutos) o en el microondas si es poca cantidad (tardaremos unos 10 minutos).

    Yo esta vez la he hecho en una cacerola al fuego porque éramos muchos, pero también os explicaremos la forma de prepararla en microondas por si lleváis prisa y solo necesitáis hacer una o dos raciones.

     Ingredientes

    • Calabacines, 2 kg (8 unidades)
    • Apionabo, 1 (*)
    • Cebollas, 500 g (3 unidades)
    • AOVE, 2 cucharadas
    • Leche, 200 ml (**)
    • Bicarbonato, 1 g
    • Pimienta
    • Sal común, 2 g y, si fuese necesario, algo más para rectificar
    • Sal de trufa, 1 cucharadita (***)
    • Aceite de trufa, 1 cucharadita (***)

    (*) Elapionaboes un tubérculo que hasta hace poco no se utilizaba mucho en España pero que, a raíz de programas como MasterChef y Top Chef, ahora empieza a ser habitual encontrarlo en los mercados. Su sabor es parecido al apio pero más suave, por lo que podría sustituirse por un par de ramitas de apio. Destaca por sus propiedades diuréticas y depurativas por lo que es perfecto para una sopita después de unos días de excesos.

    (**) Se añadirá más o menos cantidad en función de la textura que nos guste para la crema de calabacín. Yo, personalmente, prefiero que quede espesita.

    (***) La sal y el aceite de trufa se pueden conseguir a muy buen precio en el supermercado DIA (la sal puede encontrarse en el lineal fijo de la nueva gama que han sacado) y en Lidl (el aceite de trufa lo traen cuando ponen las ofertas de productos italianos).

     

    Preparación de la Crema de calabacín y apionabo al aroma de trufa (método tradicional)

    1. Lo primero que haremos será pochar la cebolla cortada en aros en el aceite de oliva virgen extra con los 2 gramos de sal y el bicarbonato tal como os explicábamos en aquí. Será suficiente con que amarillee ligeramente y empiece a soltar el jugo.
    2. Mientras tanto pelamos el apionabo y los calabacines y los cortamos. Yo suelo cortar estos últimos en láminas finas con la mandolina para que tarden menos tiempo en cocinarse.
    3. Cuando la cebolla haya soltado su jugo añadimos el apionabo y el calabacín, que se cocinarán en el jugo que ha soltado la cebolla y en el propio jugo que irá soltando el calabacín.
    4. Tapamos la olla, bajamos el fuego (en mi caso 3/12) y dejamos cocinar unos 20 – 25 minutos hasta que todo esté muy tierno. El tiempo dependerá del grosor del corte de las verduras.
    5. Añadimos la sal y el aceite de trufa y trituramos con la batidora eléctrica. Añadimos la leche poco a poco mientras trituramos hasta obtener la consistencia deseada.
    6. Si queremos una textura fina sin ningún pequeño tropezón que haya podido quedar pasamos la crema por un colador chino.
    7. Probamos nuestra crema de calabacín y apionabo, añadimos pimienta molida al gusto y rectificamos de sal si fuese necesario.

    Preparación de la Crema de calabacín y apionabo al aroma de trufa (en microondas y para 2 raciones)

    1. En un bol apto para microondas ponemos 1 cebolla con  1 cucharada de aceite de oliva, la sal y el bicarbonato. Cocinamos destapado en el microondas durante 2 minutos a 800 W.
    2. Añadimos el trozo de apionabo (o media ramita de apio) y 2 calabacines pelados y cortados en láminas finas. Tapamos el bol y cocinamos en el microondas a 800 W durante 4 minutos. Sacamos, damos unas vueltas y comprobamos si están tiernas las verduras, si no lo están, tapamos y cocinamos un minuto más (el tiempo no es exacto porque según la cantidad de agua que tengan los calabacines tardarán más o menos en hacerse).
    3. Cuando estén tiernas las verduras, añadimos la sal y el aceite de trufa, trituramos, añadimos la leche, colamos si queremos que quede más fino, rectificamos de sal y pimienta y tendremos lista nuestra riquísima crema de calabacín y apionabo.

    Resultado

    Una crema de calabacín con un toque muy especial gracias a la cebolla pochada, al apionabo y al aroma de trufa y sin necesidad de añadir nata, queso o mantequilla, por lo que seguirá siendo una crema saludable y depurativa con la que disfrutaremos de sabor a tope sin cargarnos de calorías.

    Probadla y nos contáis porque os va a sorprender lo buenísima que está.

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    Crema de calabacínSal y aceite de trufaTriturarTriturarCrema de calabacín

     

  • Salmorejo de zanahorias con crujiente de lomo

    Escrito por Mer Bonilla

    Preparación: 10 min  Dificultad: 1/5  Raciones: 3  Coste: < 2 €

    Las temperaturas suben por momentos y a la hora de comer las recetas rápidas y fresquitas se agradecen muchísimo. Y si aún por encima están ricas y cargadas de vitaminas mucho mejor ¿no?. Cumpliendo estos requisitos, hoy os traemos una receta de salmorejo de zanahorias con crujiente de lomo facilísima de preparar, que no lleva pan como el salmorejo tradicional, por lo que es perfectamente apta para celíacos.

    Si las zanahorias son muy tiernas se pueden usar crudas, aunque yo prefiero cocinarlas un poco al vapor para que luego sean más fáciles de triturar y el salmorejo quede mucho más meloso.

    Ingredientes

    • Zanahorias cocidas al vapor, 500 g (*)
    • Aceite de oliva virgen extra, 50 ml
    • Zumo de naranja, 100 ml (**)
    • Vinagre de manzana, 3 cucharadas
    • Ajo, 1 diente
    • Agua fría, 100 ml
    • Sal al gusto
    • Huevo cocido, 1 para decorar
    • Lomo embuchado, 6 lonchas
    • Zanahorias en vinagre, para decorar

    (*) Yo lo que hago es cocinarlas por la noche y dejarlas en la nevera hasta el día siguiente.

    (**) El zumo de una naranja grande.

    Preparación del Salmorejo de zanahorias con crujiente de lomo paso a paso

    La verdad es que pasos no hay muchos que dar, pues simplemente tenemos que pelar y cocer las zanahorias al vapor durante unos 5 minutos. Si son pequeñas las podemos cocer enteras, si son grandes las cortamos en trozos.

    Salmorejo de zanahorias con crujiente de lomo

    El resto es bien fácil, ponemos en el vaso de la batidora o picadora las zanahorias cocidas, el zumo de naranja, el diente deajo pelado, el aceite de oliva virgen extra y el vinagre de manzana. Trituramos a velocidad máxima hasta obtener un puré fino y vamos añadiendo agua fría hasta obtener la textura que deseemos. A nosotros nos gusta más bien espeso y le ponemos solo 100 ml, pero si se quiere más líquido solo hay que ir añadiendo más agua poco a poco.

    Probamos, rectificamos de vinagre si fuese necesario y añadimos sal al gusto.

    Salmorejo de zanahorias con crujiente de lomo

    Para hacer el crujiente de lomo simplemente colocamos las lonchas entre dos hojas de papel de cocina absorbente y lo cocinamos en el microondas durante 30-40 segundos a 800 W en función del grosor de las lonchas.

    Salmorejo de zanahorias con crujiente de lomo

    Servimos el salmorejo de zanahorias frío, adornado con el crujiente de lomo, un poco de huevo duro picado fino y unas rodajas de zanahorias en vinagre.

    Resultado

    Una alternativa al clásico salmorejo de tomate perfecta para poder disfrutar cada día de una sopa fría como entrante en los días de calor sin tener que recurrir siempre al gazpacho o el salmorejo tradicionales.

    Por otro lado, la combinación de la zanahoria con la naranja, es un cóctel vitamínico y delicioso perfecto para un día de playa.

  • Smoothie de Zanahoria y Manzana

    Muy buenas! ¿Os habéis apuntado ya a la moda de los  o batidos de verduras? Pues para los que aún no lo habéis hecho, hoy os traigo una receta de smoothie de zanahoria y manzana muy suave y perfecta para iniciarse.

    Los smoothies son una mezcla de frutas y verduras frescas y crudas. Su textura es más espesa que la de un zumo y tienen un sabor más dulce que salado. Son muy sanos y perfectos para tomar por la mañana y así, afrontar el día llenos de vitaminas.

    Existen infinidad de combinaciones, así que lo mejor es ir probando distintas verduras y frutas hasta encontrar nuestros sabores favoritos. Además, dependiendo de la fruta o verdura que utilicemos, éstas nos aportarán diferentes beneficios.

    En lugar de agua, se puede añadir leche de coco, leche de avena o leche de almendra. También podemos utilizar frutos secos o especies.

    Partes:2   Tiempo:10 minutos   Dificultad:baja

    INGREDIENTES

    • 2 zanahorias medianas
    • 1 manzana
    • Un trocito pequeño de jengibre fresco
    • 1 vaso de de agua
    • [Opcional] Un chorrito de limón

    ELABORACIÓN

    1. Primero lavamos y secamos bien todos los ingredientes. Yo no pelo las zanahorias ni la manzana, pero si vosotros queréis, podéis hacerlo.
    2. Retiramos los extremos de las zanahorias y las troceamos.
    3. Partimos la manzana, le retiramos el corazón y la troceamos también.
    4. Cortamos un trocito pequeño de jengibre (la cantidad es a vuestro gusto, yo no suelo poner mucho).
    5. Ponemos el agua en el vaso americano junto con las zanahorias, la manzana, el trocito de jengibre y el chorrito de limón, si lo deseáis. La cantidad de agua también es un poco a vuestro gusto. De hecho, podéis omitirla si lo deseáis. Sirve para que la mezcla no quede tan espesa.
    6. Trituramos bien, y listo :)

     

     

     

  • Aliño de rabanitos y hierbabuena

    Aliño de rabanitos y hierbabuena

     

    El Aliño de rabanitos y hierbabuena da un punto riquísimo a las ensaladas, y a muchas de ellas, desde las ensaladas de hojas verdes, pasando por las ensaladas de patatas o las de pasta e incluso a las ensaladas de arroz.

    Los rabanitos son ligeramente picantes, y muy refrescantes, esto lo potenciamos con la hierbabuena fresca que aún inunda más de frescor el paladar. Así que este Aliñopuede ser una interesante opción para cualquier plato de sabores intensos que desees suavizar.

    Pero además, es también una salsa saludable para tomar con crudités o para mojar pan de pita u otros tipos de pan plano. Como aperitivo, os recomendamos probar el Aliño de rabanitos y hierbabuenasobre una tostada con algún fiambre suave.

    Ingredientes

    150 gramos de rabanitos, 125 gramos de queso quark, 5 gramos de sal, 20 gramos de aceite de oliva virgen extra, pimienta negra recién molida, zumo de limón, hierbabuena fresca.

    Elaboración

    Lava los rabanitos retirándoles las dos puntas, trocéalos y ponlos en el vaso de la batidora, puede ir bien el recipiente accesorio para picar de la batidora de mano. Tritura y a continuación incorpora el queso quark, el aceite de oliva, la sal y unas gotas de zumo de limón.

    Vuelve a triturar y pruébalo por si fuera necesario rectificar de sal. Añade la pimienta negra recién molida al gusto y mezcla bien.

    Reserva en el frigorífico hasta el momento de servir, pero antes de aliñar la ensalada añade unas hojas de hierbabuena fresca picada.

  • Lentejas con rabanitos, pepino y menta

    Lentejas con rabanitos, pepino y menta

    Lentejas con rabanitos, pepino y menta

    Nos alegró mucho saber que los que habéis probado las Lentejas con manzana y aguacate disfrutasteis del plato, así que vamos a seguir compartiendo nuestras recetas con lentejas que combinamos con distintas ensaladas o guarniciones que son ideales para continuar disfrutando de las legumbres en verano, hoy con estas Lentejas con rabanitos, pepino y menta.

    Seleccionamos una lenteja del país que nos encanta, es la que consumimos de forma habitual, la lenteja pardina de Tierra de Campos, además de suave y cremosa, es de rápida cocción sin necesidad de ponerla en remojo. Una sencilla cocción da como resultado un plato delicioso, pero le añadimos mucha chispa con los refrescantes sabores de los rabanitos, el pepino, la hierbabuena y algunas especias. Además de sabor, es un contraste de texturas muy agradable. Esperamos que también os animéis a probar esta receta de lentejas y nos contéis qué os parecen, tenemos muchas propuestas más que compartir con esta humilde legumbre.

    Ingredientes (4 comensales)

     

     

    Para las lentejas

     

    380 gramos de lentejas pardinas, 1/2 cebolla blanca, 1-2 dientes de ajo, 1 hoja de laurel, 1 ramita de tomillo fresco, 1 c/p generosa de pasta de pimiento choricero, 1/2 c/c de comino, 1/2 c/c de pimienta negra recién molida, sal, c/n de agua.

     

    Para la guarnición

     

    4 rabanitos, 1 pepino grande, 1 cebolla tierna (media si es muy grande), 1 trozo de raíz de jengibre (algo menos de una nuez), c/n de hojas de hierbabuena o menta, aceite de oliva virgen extra, flor de sal picante (o sal y pimienta al gusto).

     

    Elaboración

    Lava bien las lentejas y escúrrelas. Ponlas en una olla convencional y añade la cebolla pelada y cortada en uno o dos trozos, los dientes de ajo pelados y con un golpe, la hoja de laurel, el tomillo, la pasta de pimiento choricero, el comino y la pimienta negra. Añade sal al gusto y agua, unos dos o tres dedos por encima del nivel de las lentejas.

    Pon la olla al fuego y lleva a ebullición, cuando rompa a hervir, baja el fuego al mínimo y cuece, con la olla tapada, durante 30 minutos o hasta que las lentejas estén tiernas. Antes de servirlas retira el tomillo y el laurel, el resto de ingredientes troceados se pueden servir o retirar, en ese caso resérvalos para añadirlos a un puré de verduras o similar.

    Lentejas con rabanitos, pepino y menta

    Prepara la ensalada o guarnición para las lentejas, lava bien los rabanitos, y con ayuda de un pelador de verduras (o con la mandolina) corta finas rodajas. Pela el pepino y córtalo también con el pelador dándole vueltas para utilizar todo el exterior, el interior de semillas resérvalo para un gazpacho, por ejemplo.

    Corta ahora la cebolla tierna, el mismo pelador te proporcionará finas láminas de cebolla. Pela el jengibre y rállalo. Pon todos estos ingredientes en un bol y adereza con flor de sal picante y aceite de oliva virgen extra.

    Emplatado

    Estas lentejas puedes servirlas calientes o frías, apenas tienen caldo pero sí conviene que no estén muy secas. Sírvelas en los platos hondos y reparte en el centro la ensalada de rabanitos, pepino y menta. ¡Buen provecho!

    Lentejas con rabanitos, pepino y mentaLentejas con rabanitos, pepino y mentaLentejas con rabanitos, pepino y mentaLentejas con rabanitos, pepino y menta

  • Pimientos asados

    Pimientos asados en su jugo, receta fácil

    Receta con explicación paso a paso para preparar de manera fácil unos pimientos asados en su jugo para tomar como guarnición, en ensaladas o sándwiches.

    Escrito por Mer Bonilla el 5/02/2015


    Preparación: 15 min   Cocción: 1 h    Dificultad: 1/5   Raciones:-  Coste: < 2 €

    Esta tarde os traemos una receta que no puede ser más fácil, unos pimientos asados en su jugo que ya casi os adelantamos cuando os explicamos nuestros trucos para pelar tomates y pimientos.

    En casa, estos pimientos asados en su jugo nos encantan tanto formando parte de ensaladas templadas del estilo de este timbal de ensalada de bacalao y verduras, como guarnición de platos de carne o pescado o en sándwiches como este al estilo sueco.

    Ingredientes

    • Pimientos rojos o verdes, 1 kg (*)
    • Sal de trufa o en escamas (**)
    • Aceite de oliva virgen extra

    (*) Que sean carnosos, como los de la variedad Lamuyo. No es aconsejable utilizar pimientos italianos porque tienen la carne demasiado fina.

    (**) Yo he utilizado la sal de trufa de la que os hablé eneste post, pero se puede usar cualquier sal en escamas o flor de sal como las que os enseñamos eneste otro post.

    Preparación de los pimientos asados en su jugo

    1. Precalentamos el horno a 250ºC con calor arriba y abajo sin ventilador.
    2. Envolvemos cada uno de los pimientos en un trozo de papel de aluminio sin aceite ni sal ni nada.
    3. Los colocamos en una bandeja de horno y horneamos durante 45 minutos a 250ºC, pasado ese tiempo apagamos el horno, dejamos la puerta entreabierta, pero los dejamos dentro 15 minutos más.
    4. Sacamos la bandeja, vamos abriendo los paquetes con cuidado de no quemarnos y podremos pelar los pimientos sin dificultad, pues la piel saldrá sola. Rasgamos el pimiento pelado en tiras y las vamos dejando en una fuente. El jugo que hayan soltado en el papel de aluminio lo iremos recogiendo en un bol.
    5. Cuando hayamos pelado todos, añadimos sal al gusto, el jugo pasado por un colador para que no nos caigan las semillas y aceite de oliva virgen extra al gusto.

    Resultado

    Con muy poco trabajo tenemos unos riquísimos pimientos asados en su jugo que se conservan hasta 3 días en una fuente tapada con papel film en la nevera.

    No os indico las raciones porque depende del uso que les vayamos a dar, pero haceros la idea de que si son para servirlos como guarnición de un plato de carne o de pescado saldrán unas 4-5 raciones.

    En casa nos gustan simplemente con sal y aceite de oliva virgen extra, pero también se les puede añadir ajo picado y/o un chorrito de vinagre.

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  • Pastelitos de acelgas, langostinos y maíz (receta para microondas)

    Pastelitos de acelgas, langostinos y maíz, receta para microondas

    Escrito por Ana Suso el 31/10/2014

    Estos son unos deliciosos pastelitos que haremos muy rápidamente en el microondas. Es otra manera de hacer que los más reacios a las acelgas, y a las verduras en general, nos las comamos sin protestar, ya que van muy bien acompañadas y bajo una rica capa de queso gratinado.

    Son unos pastelitos muy completos, ya que combinamos verdura con cereal y marisco, además de contener lácteos y huevo. Por supuesto, podemos combinar en estos pastelitos los ingredientes que más nos gusten o los “restillos” que tengamos por la nevera. Además están ricos calentitos o a temperatura ambiente, por lo que serán también una estupenda opción para llevar de tupper al trabajo.

    Ingredientes

    Para 4 pastelitos:

    • 200 gr.  de acelgas frescas o congeladas
    • 1 huevo XL
    • 125 gr. de queso crema
    • 125 ml de nata para cocinar
    • 10 langostinos
    • 50 gr.  de maíz dulce
    • 1 cucharadita de pimienta y nuez moscada
    • Aceite de Oliva Virgen Extra
    • Sal de ajo o sal común
    • Queso rallado

     

    Preparación de los Pastelitos de acelgas, langostinos y maíz en el microondas

    1. He utilizado acelgas congeladas. En un recipiente apto para microondasponemos las acelgas congeladas con una cucharadita de agua. Cocinamos a máxima potencia durante 3 minutos. Removemos añadimos sal de ajo y cocinamos otros 3 minutos. Escurrimos y reservamos.
    2. Pelamos los langostinos y los cortamos en trocitos de bocado. Los ponemos en un bol y añadimos un chorrito de aceite y sal de ajo. Cocinamos a máxima potencia durante 1 minuto.
    3. Mezclamos en un bol las espinacas, los langostinos y el maíz. Rectificamos de sal.
    4. Pincelamos con aceite los moldes que hayamos elegido para cocinar nuestros pastelitos. En esta ocasión he elegido unos bajitos de silicona. Llenamos con la mezcla.
    5. Batimos con la batidora la nata líquida, el queso crema y el huevo. Añadimos la pimienta y la nuez moscada. Removemos.
    6. Vertemos la masa líquida en los moldes sobre la mezcla de acelgas.
    7. Cocinamos en el microondas durante dos minutos a máxima potencia. Dejamos reposar en el interior. Comprobamos que están hechos con un palillo, que saldrá limpio si ya están listos. Si utilizas moldes más altos necesitarás más tiempo de cocción.
    8. Sacamos y espolvoreamos con queso rallado.
    9. Volvemos a meterlos al microondas y programamos el grill durante 1 minuto o hasta que veamos el queso fundido y los bordes un poco doraditos. Dejamos reposar.

    Resultado

    Y ya tenemos listos unos deliciosos y rápidos pastelitos, que serán una cena perfecta acompañados de una rica ensalada de tomate, por ejemplo.

    Si estamos cuidando la línea, podemos sustituir la nata líquida por leche evaporada y utilizar queso crema light.

     

  • Ensalada de Espinaca y Fresas

    Ingredientes

    Ensalada con fresa, almendras, espinacas y aguacate:

    • 4 a 6 tazas espinacas o espinaca bebe
    • 8 fresas
    • 1 aguacate, maduro (opcional)
    • 4 cucharadas almendras picadas o fileteadas

    Aderezo de fresa:

    • ½ taza fresas picadas
    • ¼ taza aceite oliva
    • 1 cucharada vinagre balsámico
    • 1 cucharada agua o al gusto
    • 1 cucharita jugo de limón
    • Miel de abeja o azúcar, al gusto
    • Sal y pimienta, al gusto

    Elaboración

    Aderezo de fresa:

    1. Limpia las fresas y retira el rabito.
    2. Coloca todos los ingredientes en la licuadora. Licua hasta que tenga consistencia tersa.
    3. Sazona al gusto con sal, pimienta y revisa el dulzor. Si lo prefieres más liquido agrega más agua al gusto.

    Ensalada con fresa, almendras, espinacas y aguacate:

    1. Corta el rabito de las fresas y corta en 4. Separa las espinacas del tallo, a mi me gusta usar espinaca baby o espinaca bebe ya que las hojas son más chicas y con tallos más chicos.
    2. Coloca las espinacas en un plato, encima agrega las fresas, aguacate en cubos o lajas, almendras y acompaña con el aderezo de fresa al gusto.

    Notas

    VEGANO: Reemplaza la miel de abeja en el aderezo por miel de agave, stevia, azúcar o tu endulzante favorito.

    También está buenísima con un simple aderezo de aceite y vinagre balsamico.

  • Ensalada Caprese

    La ensalada caprese es una ensalada a base de tomate y mozzarella. Su apellido indica su procedencia, la isla de Capri, en Italia. Es una ensalada muy fácil, fresca y deliciosa. Hacerla no te llevará más de 5 minutos, pues sólo hay que cortar tomate y mozzarella en rodajas y aliñar. Eso sí, para disfrutarla hay que hacerse con unos buenos tomates, un buen aceite y una buena mozzarella de búfala.

    Aquí te dejo la receta:

    Personas: 4 Tiempo: Dificultad: Fácil

    Ingredientes

    • 1 bola de mozzarella de búfala
    • 2 tomates maduros
    • Hojas de albahaca fresca
    • Aceite de oliva
    • Pimienta negra recién molida
    • Aceitunas negras (opcional)
    • Sal

    Elaboración

    1. Lava los tomates y quítales el tallo haciendo a su alrededor un círculo con un cuchillo.
    2. Corta los tomates en rodajas de medio centímetro de grosor, más o menos.
    3. Añadea cada rodaja una pizca de sal.
    4. Corta la bola de mozzarella de búfala más o menos de igual grosor que las rodajas de tomate.
    5. En el plato de servir, intercala rodajas de tomate y rodajas de mozzaella.
    6. Añade unas aceitunas negras si lo deseas.
    7. Lava las hojas de albahaca y sécalas bien. Repártelas por la ensalada.
    8. Aliña con aceite de oliva virgen extra al gusto.
    9. Por último, espolvorea la ensalada caprese con un poco de pimienta negra recién molida.
    10. Y listo.

    Sugerencias, trucos y consejos

    • A mi me gusta echarles la sal sólo a los tomates, para equilibrar, ya que la mozzarella de por si está algo salada. No obstante, si te gusta más, puedes añadir la sal al final.
    • Puedes utilizar aceite de albahaca para darle un sabor aún más intenso a albahaca. 
    • Puedes aderezar la ensalada caprese con un poco de vinagre balsámico, si lo deseas.
    • En esta ensalada, al tener pocos ingredientes, la calidad de los mismos es primordial, sobre todo, el tomate, la mozzarella y el aceite de oliva

  • Tortitas de calabacín

    Rösti de Calabacín (o tortitas de calabacín)

    Escrito por Ana Fuentes el 26/07/2012 a las 7:02

    Hoy os traigo una receta a medio camino entre mis buenos propósitos de comer sano y mis verdaderos deseos de hincharme de fritos.

    Estas tortitas de calabacín son un ejemplo estupendo de cómo dejaros una buena sensación en el paladar sin atormentaros por las calorías de más.

    Ingredientes

    1 calabacín grandecito o 2 normales

    1 huevo

    Sal y pimienta

    60 gr. de harina

    1 cucharada sopera de harina de maíz (maizena)

    1 cucharadita de impulsor químico (“levadura” Royal)

    1 cucharada sopera de pan rallado

    1 cucharada sopera de parmesano rallado (también vale cualquier otro queso curado)

    Un chorrito de aceite para freir

     

    Preparación

    Lo primero que haremos será pelar el calabacín. A mi me gusta pelarlo enterito, pero hay quien también gusta de dejarle unas tiritas de piel o incluso dejarlo entero… eso va en gustos, se puede hacer de todas las maneras. Lo que sí es importante, dejes como dejes el calabacín es que lo limpies bien bien bien debajo del grifo.

    Una vez lavado procedemos a rallarlo con un rallador. Si tienes uno de esos que tienen varios grosores de agujeritos, usa los más grandes, como si fueras a rallar queso.

    Deja el calabacín rallado sobre un escurridor para que vaya soltando toda el agua (tiene mucha eh? El volumen se va a quedar reducido a la mitad). Podemos ayudar a que suelte más agua aplastando con la mano. Lo dejamos escurriendo mientras preparamos la masa para las tortitas.

    Batimos el huevo en un bol amplio y le añadimos el calabacín lo más escurrido que podamos (coge pequeñas porciones y aplástalas entre tus manos para que suelten toda el agua posible). Salpimentamos a nuestro gusto y mezclamos bien. Seguidamente añadimos la harina, la maizena, la cucharadita de impulsor químico, el pan rallado y el parmesano. Revolvemos todo bien y reservamos.

    Para terminar, ponemos a calentar un chorrito de aceite en una sartén (mejor si es antiadherente). Cuando el aceite esté bien caliente, con la ayuda de un par de cucharillas cogemos pequeñas porciones de masa y las ponemos a dorar en el aceite. Verás que es muy fácil, la parte que entra en contacto con el aceite se dora enseguida y es facilísimo darles la vuelta para que se doren por el otro lado.

    Cuando estén hechas por los dos lados, retira a una fuente con papel absorvente para que suelten el exceso de aceite y repite el proceso hasta acaba con toda la masa.

    Solas, como aperitivo y mojaditas en cualquier salsa están estupendas, aunque también es un acompañamiento perfecto para carnes y pescados y pueden sustituir perfectamente a cualquier guarnición a base de patatas. De hecho, este mismo proceso puedes hacerlo con unas patatas cocidas en vez de calabacín y tendrás unas magnificas tortitas de patata (en paises germanos esto se conoce como Rosti de patata y es toda una institución en sus menús). Anímate también a hacer tortitas con cebolla, o ¿por qué no? Mezclarlo todo!! Rosti de patata, calabacín y cebolla!! Como nuestra tortilla de siempre pero en cómodos bocados para llevar… será por ideas!

     

    Resultado

    Como aperitivo o guarnición, un plato versatil y delicioso.

     
    recetas de guarniciones

  • Porrusalda

    Porrusalda, receta tradicional

    Os proponemos una deliciosa receta de una sopa de puerros típica del País Vasco que se llama porrusalda. Será tu favorita en las noches más frías.

    Escrito por Mer Bonilla el 6/10/2014 a las 11:16

    Tiempo: 30 min   Dificultad: fácil   Raciones: 3-4   Coste: barato


    En general, a los cocinillas nos encanta experimentar en la cocina, probar cosas nuevas o métodos diferentes para cocinar. Pero también disfrutamos del recetario más tradicional, de la gastronomía típica de la tierra, de los platos de cuchara de toda la vida como este que os traemos hoy. Un plato humilde, barato, ligero, muy fácil de preparar y enormemente reconfortante en esos días más fríos que ya empiezan a dejarse notar.

    Porrusalda significa literalmente “caldo de puerros”, y es que, aunque se hace de muchas formas, el puerro es siempre el ingrediente principal. Puede llevar o no zanahoria, puede llevar trozos de bacalao o huevo duro picado, pero en casa la versión que más nos gusta es la que os traemos hoy.

    ¡Tomad nota!


    Ingredientes para hacer Porrusalda


    • puerros grandes
    • zanahorias medianas
    • patatas medianas
    • cebolletas (solo el tallo verde)
    • 1,2 litros de caldo de pescado, pollo o verduras (*)
    • sal al gusto

    (*) Yo le pongo caldo de pescado casero hecho con unos cuantos huesos de rape.


    Preparación de Porrusalda


    1. Pelamos las hortalizas, retiramos las partes feas, las lavamos y las cortamos en trozos de bocado (los puerros, cebolleta y zanahorias en rodajas y las patatas en dados).
    2. En una cacerola amplia ponemos el aceite a calentar a fuego medio (6/12), echamos las hortalizas cortadas y damos unas vueltas con la cuchara. No buscamos que las hortalizas se doren ni que se cocinen, solo que se impregnen con el aceite. Salamos ligeramente.
    3. Añadimos el caldo y subimos el fuego hasta que rompa a hervir.
    4. Cuando hierva, bajamos el fuego (3/12) lo justo para que se mantenga el hervor y dejamos cocer destapado durante unos 20 minutos o hasta que veamos que las hortalizas están tiernas.
    5. Rectificamos de sal si fuese necesario y servimos. En el momento de servir, se pueden poner por encima un huevo duro picado, aunque esto es opcional.

    Resultado

    Se trata de un plato sencillísimo y perfecto como cena para una noche de invierno. La clave del éxito está en el caldo, cuánto más rico sea éste, mejor será el resultado final, por eso os animamos a preparar vuestros propios caldos caseros para tenerlos siempre a mano en el congelador para este tipo de cosas.

  • Crema de guisantes con menta

     

    Crema de guisantes con menta

    Receta fácil y rápida con explicación detallada paso a paso con fotografías para preparar una deliciosa crema de guisantes con menta.

    Escrito por Mer Bonilla el 11/03/2015 a las 11:03

    Preparación: 1 min   Cocción: 7 min   Dificultad: 1/5  Raciones: 2  Coste:  < 1 €

    Después de todas las patatas y el bacon de las recetas de ayer, hoy regresamos con algo verde, que ya falta menos de una semana para San Patricio y en Cocinillas nos encanta saborear Irlanda por estas fechas. O al menos intentarlo, porque esta receta de crema de guisantes con menta que es la que suelo preparar en casa y, aunque inspirada en los populares “Mushy peas” que se consumen en tierras irlandesas, sus ingredientes resultan más fáciles de conseguir donde yo vivo,

    A diferencia de los “Mushy peas” que es un puré que se prepara con guisantes secos que hay que poner a remojo como si fuesen garbanzos antes de cocerlos y que yo no he sido capaz de conseguir aquí en Ferrol, esta crema de guisantes con menta se prepara con guisantes congelados o, ahora que está a punto de empezar la temporada, con guisantes frescos.

    Ingredientes

    • Guisantes, frescos o congelados, 350 g
    • Agua, 200 ml
    • Mantequilla, 15 g
    • Azúcar, 1 cucharadita (*)
    • Zumo de limón o vinagre blanco, 1 cucharada (*)
    • Salsa de menta, 1 cucharada (**)
    • Sal, al gusto

    (*) El azúcar y el zumo de limón (o el vinagre) son opcionales pero es, junto con respetar el tiempo de cocción, una de las claves para que los guisantes mantengan un intenso color verde después de cocinados.

    (**) La salsa de menta se puede encontrar en grandes superficies, pero se puede hacer macerando unas cuantas hojas de menta fresca con vinagre y un poco de sal.

    Preparación de la Crema de guisantes con menta

    1. En un cazo ponemos el agua y la mantequilla a calentar con el fuego a tope (12/12).
    2. Cuando rompa a hervir, añadimos los guisantes congelados, el azúcar y elzumo de limón o el vinagre blanco. Esperamos a que recupere el hervor (tardará un par de minutos), bajamos el fuego (6/12) y dejamos cocinar 5 minutos más (si son congelados, conviene consultar las instrucciones de la bolsa sobre el tiempo de cocción porque puede variar en función del tamaño de los guisantes).
    3. Escurrimos los guisantes pero sin tirar el caldo de cocción. Los trituramos con la batidora, añadimos la cucharada de salsa de menta y caldo hasta obtener la consistencia deseada. Yo suelo añadirlo todo.
    4. Añadimos sal al gusto, terminamos de triturar y servimos. Si queremos una textura más fina se puede pasar por un colador chino.

    Resultado

    Esta crema de guisantes con menta, aparte de ser facilísima de preparar, gracias al frescor que aporta la salsa de menta no resulta nada pesada de comer y es una forma deliciosa de disfrutar de estas legumbres para todas esas personas a las que las “bolitas verdes” en el plato no les hacen ninguna gracia.

    Si se toma caliente resulta reconfortante, ya que como los guisantes tienen fécula, a pesar de no usar leche ni nata en la crema, el resultado final es muy untuoso. Si se toma fría, se potencia el sabor de la menta y resulta un plato muy refrescante.

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