Blog

Espacio para aportes de los asociados, para ello, es necesario que nos los envéis al correo electrónico de la Asociación. Se ruega máximo respeto a las opiniones de los demás, aunque no estemos de acuerdo. Se pueden hacer comentarios al respecto de los artículos publicados.

  • Mermelada de frambuesas

    consaboracanela.blogspot.com

    La frambuesa es una fruta muy utilizada en cientos de recetas dulces o saladas. Se pueden consumir frescas, mezcladas con yogur, como ingrediente en helados, pasteles y en la preparación de jaleas, compotas, confituras y mermeladas, siendo, después de las fresas, la fruta blanda más popular en la elaboración de este tipo de productos.
    Según la variedad, maduran de forma escalonada durante los meses de verano y entrado el otoño, por lo que las podemos degustar durante los meses de julio, agosto, septiembre y octubre. A la hora de conservarlas se mantienen íntegras durante 2 o 3 días en la nevera. Pero si queremos conservarlas más tiempo lo ideal es congelarlas, ya que durante el proceso de congelación se mantienen intactas.
     

     

    Al ser una fruta muy perecedera, debe consumir lo más pronto posible después de comprarlas, a menos que tengas la suerte de una servidora y puedas comerlas directamente del frambueso, como hago cada vez que voy a casa de mi padre. No es recomendable lavarlas ya que absorben gran cantidad de agua y además de reblandecerse, pierden sabor. Solo se lavaran si están sucias, pero siempre de manera ràpida y delicada y justo antes de su consumo.
     

     

    Ingredientes:

    - 500 grs de frambuesas.
    - 400 grs de azúcar.
    - 1 cucharada colmada de zumo de limón.

     

     

    Preparación:

    - Comenzamos quitando los rabitos a las frambuesas y colocándolas en un bol con el azúcar y el zumo de limón.
    - Mezclamos un poquito y las dejamos macerar un par de horas.
    - Las volcamos en una olla y las llevamos al fuego vivo hasta que hiervan,
    - Removemos con una cuchara de madera y le bajamos el fuego, dejándolas cocer media hora.
    - Pasado ese tiempo , la retiramos del fuego y la dejamos templar 5 minutos. Seguidamente rellenamos los frascos con ella.
    - Los frascos y las tapas han de estar previamente esterilizados y bien secos.
    - Solo hay que hervirlos durante 20 minutos y luego colocarlos boca abajo para que sequen bien.
    - Cerramos los frascos, dejamos enfriar y llevamos a la nevera.
    - Lista para consumir.

     

  • Pastel cordobés de jamón serrano [salado-dulce]

    cocinarterecetas.com

    El pastel cordobés , es un  pastel típico de la cocina cordobesa. Se suele hacer generalmente con hojaldre relleno de cabello de ángel y espolvoreado con azúcar y canela, y suele ser de tamaño mediano y forma circular. 
     

    Aunque se suele llamar de forma diferente dependiendo del tamaño, si es pequeño le llaman "Manolete" y si es mas grande le llaman "pastelón"...

    Pero hay una versión que es salada-dulce, la que os traigo yo hoy...con jamón serrano... mi favorito. La mezcla dulce-salado me gusta mucho. ¡Os lo recomiendo , es un pastel delicioso!
     

    Ingredientes:

         -   2 planchas de hojaldre circulares

         -   cabello de ángel , cantidad al gusto

         -   jamón serrano en lochas, las necesarias para cubrirlo

         -   azúcar

         -   canela molida

    Extendemos una lámina de hojaldre y ponemos el cabello de ángel por toda la superficie , dejando un cm por los bordes sin cubrir. 

    Encima ponemos las lonchas de jamón, enteras o partidas en trozos, como más os guste. Yo las he partido en trozos.

     


    Colocamos la otra lámina de hojaldre encima y cerramos los bordes formando un cordón.

    Lo espolvoreamos con azúcar y canela.

    Lo horneamos con el horno precalentado a 200ºC durante 15 - 20 minutos aproximadamente. 
    Lo dejamos enfriar y listo para degustar.

    ¡Delicioso!

  • Da color a tu huerto

    ¿Quieres darle color a tu Huerto? Solo necesitas unas latas recicladas y pintadas para exterior,un par de agujeros en el fondo para drenaje y un par de ellos más en el borde superior para atarlas con cuerdas, bridas o tornillos..

    Una vez que tengas eso puedes aprovechar un muro ciego,una verja,una celosía, ... cualquiera de ellas aunque sea usando un único color te aseguro que cambiará automáticamente.Te dejo una foto de ejemplo.

    Macetas latas 1

    Y si te atreves...¿Qué te parece un poco más de color?

    Latas19idea fai da te con i barattoli in alluminio

    Y si todo lo anterior te parece demasiado alocado...siempre te quedará usar el truco de la tabla y dar un poco de color a un bancal o a un borde de tu huerto.

    6b1f11b84dacc8f9ee45948661975d5c

    No volverás a decir que tienes un huerto triste...sencillo ¿no?

  • Las mejores ideas para reciclar palés

     

    por Juan Luis Estrada

     

    El bricolaje y la jardinería son dos aficiones que, combinadas, aportan diversión y resultados prácticos. Además, existe un material estrella, prácticamente sin coste, que permite mil y un usos diferentes: los palés de madera. En el artículo de hoy, os vamos a mostrar ideas que podéis desarrollar con vuestras propias manos.

    Ahora que ya sabemos cómo seleccionar los paléscómo desmontarlos y qué herramientas nos hacen falta, ¡vamos a comenzar a crear!

    Ideas para reciclar palés

    Ahorrando espacio: jardineras verticales

    Son un buen método para ahorrar espacio y tener que agacharse, pero tenemos que saber un par de cosas: por un lado, debemos añadirles agujeros de drenado, para el exceso de agua, o, si queremos, incluso un sistema de riego; por otro lado, las lejas superiores serán las más secas, así que colocaremos ahí los cultivos que exigen menos agua. ¡Y no olvidéis que las plantas requieren una tierra rica en nutrientes!

    Sencillez: primero se lijan, barnizan y pintan. Después, se apilan y fijan invirtiéndolos simultáneamente.

    Jardinera vertical

    También se pueden colocar totalmente verticales, con unos pequeños ajustes, para obtener altura a costa de la superficie.

    Jardinera vertical

    Jardinera vertical

    Es necesario tenerlos bien fijados, bien a la pared, o estabilizados en el suelo, para evitar sustos.

    Optimizando: jardineras horizontales

    El mantillo/acolchado es una técnica que consiste en cubrir con restos de poda, hojas, o plásticos especiales, entre otras muchas opciones, la zona alrededor de nuestras plantas para conservar la humedad, evitar que crezcan malas hierbas o, a veces, simplemente decorar. Si empleamos un palé para cultivar, los listones realizarán esta función con gusto.

    Jardinera horizontal

    La unión de ambos

    ¿Y por qué no aprovechar las virtudes de las jardineras horizontales y las verticales a la vez?

    Jardinera combinada

    Jardinera combinada

    Jardinera combinada

    Con un poco de imaginación y mucho trabajo, se pueden crear verdaderas obras de arte:

    Jardinera combinada

    Resguardo del frío: invernaderos

    Si vivimos en zonas donde el frío está presente a lo largo del año, un invernadero hecho a base de palés puede ser una solución temporal para un pequeño huerto. Si queremos plantar en grandes superficies, mejor optar por soluciones específicas.

    Invernadero

    Muebles y complementos para nuestro jardín

    Mesas, sillas, armarios, caminos, casetas para los animales, o pequeñas ocurrencias, como soportes para bicicletas, para herramientas, o guarda-zapatos. ¡La imaginación es el límite!

    Mesa de picnic

    Mueble de jardín

    Mesas y banquetas

    Sofá de palés

    Banco de herramientas

    Parking para bicis

    Camino

    Caseta de perro

    Armario de zapatos

    Diversión para los ´peques´

    De pequeños, todos queríamos una casa en el árbol. ¿Y por qué no hacerla con palés? Ante el miedo a las alturas, siempre puede estar sobre el suelo, con un palés por debajo, como aislante, y recubrimientos plásticos en el tejado, para aislar de la lluvia. ¡Incluso podemos hacer un balancín con listones y cuerdas resistentes!

    Casita

    Campamento indio Casita

    Columpio

    Cuando se nos va de las manos...

    ¿Querías un cine en casa? ¿Construir una pequeña casita de madera? Definitivamente, queda claro que, por posibilidades, no será.

    Cine con palés

    Cuando se nos va de las manos

  • Guía sobre Compostaje

     

    Guía sobre Compostaje

    Tino

    por Tino Cuenca Sánchez

    El compostaje vendría a ser, simplificando mucho el término, algo así como el reciclaje de la naturaleza. Es el proceso por el cual los residuos orgánicos son descompuestos y, posteriormente, transformados, primero en sustancias orgánicas (húmicas), en lo que conocemos coloquialmente como humus, y luego en sustancias minerales (sales inorgánicas esenciales), que son las sustancias que los vegetales son capaces de asimilar y utilizar para su nutrición y ciclos vitales.

    Esto es lo que sucede en los ecosistemas naturales, creándose un ciclo cerrado y autosuficiente que se autoregula, no necesitando las plantas del ecosistema más aportes que los que el propio ecosistema produce naturalmente.

    Más concretamente, el compostaje que vamos a tratar consiste en la descomposición aerobia, es decir, con presencia de oxígeno, por parte de microorganismos y/o organismos invertebrados, de manera controlada por nosotros, en un proceso más rápido y más masivo que el que tiene lugar en la naturaleza. (Ver artículo "Qué es el compostaje")

    Esto queda claro, pero...¿y cómo puedo yo compostar, por ejemplo, en mi casa? Hoy en día esto no es un problema, pues existe en el mercado una amplísima gama de compostadores domésticos en los que podemos depositar todo resto orgánico que generemos a lo largo del día, y que nos van a ser de gran ayuda para mantener el control del proceso de compostaje.

    A la hora de llevar a cabo el proceso, podemos hacerlo fundamentalmente de dos maneras:

    • Compostaje tradicional: Podemos llevarlo a cabo cuando el espacio, o más bien, la falta del mismo no sea un problema, y deberemos tener en cuanta diversos factores, como son: la elección de una ubicación cálida para el compostador (para el correcto desarrollo de los microorganismos aeróbios), y la adición alterna de materiales secos (restos de podas, paja...), más ricos en carbono y con una acción principalmente estructurante, con materiales frescos, más ricos en nitrógeno. (Ver artículo "El compostaje doméstico").
    • Vermicompostaje: Es una buena alternativa para los casos en los que no tenemos suficiente espacio para realizar el compostaje tradicional, o para cuando nuestra generación de residuos es reducida. En esta variante de compostaje será conveniente la utilización de vermicompostadores, que disponen de varias bandejas que se apilan unas encima de otras, permitiendo el paso de las lombrices desde las bandejas inferiores a las superiores a través de unos agujeros, digiriendo éstas sucesivamente los residuos orgánicos desde los pisos inferiores a los superiores. Así, en estos contenedores especiales, acabaremos teniendo un material de excepcionales características para nuestro huerto, procedente de la digestión y excreción de los materiales que habremos depositado por parte de las lombrices. (Ver artículo "El vermicompostaje doméstico").

    Para mayor información sobre qué tipo de compostaje elegir, leer el artículo "Compostaje vs. Vermicompostaje"

    Ambos casos tienen en común las variaciones de la temperatura fruto de la actividad de los invertebrados y microorganismos trabajando. En una primera fase, la temperatura aumentará hasta los 50 ºC aproximadamente, para posteriormente caer unos 20 ºC por la disminución de la actividad descomponedora. Es en esta útima fase en la que preferentemente trabajarán las lombrices.

    Además, es conveniente la utilización de aireadores. Después de todo, el factor principal que permite el proceso del compostaje es el aire (ya hemos dicho que se trata de una descomposición aerobia).

    A continuación enumeramos una lista de algunos materiales potencialmente compostables:

    • Restos de fruta y verdura: moderando la adición de cítricos.
    • Hierba fresca: de forma moderada (desprenden mucha humedad).
    • Restos de poda: siendo más adecuados sus aportes cuando los trituramos para añadirlo al compostador.
    • Tapones de corcho: troceados en 3 o 4 trozos.
    • Hojas secas.
    • Café.
    • Bolsitas de infusiones.
    • Cáscaras de huevo: machacadas.
    • Huesos.

    Resulta asimismo importante destacar aquellos materiales que no debemos añadir a nuestros recipientes de compostaje, pues algunos de ellos, más allá de no poder ser descompuestos, podrían dañar irreversiblemente nuestro compost, tirando por tierra todo nuestro trabajo. En la siguiente lista puedes encontrar materiales que nunca debes adicionar:

    • Maderas tratadas
    • Vidrio
    • Restos del barrido (barrer en casa).
    • Papel
    • Cartones con impresiones a color
    • Colillas
    • Ropa

    *Por supuesto, jamás se deben añadir pilas, papel de aluminio, tetra-briks ni medicamentos.

    Esta breve guía debe encaminarte para realizar tu propio compost, pero si deseas profundizar en alguno de los aspectos tratados, a continuación te presentamos una lista de artículos de fondo escritos en nuestra revista que te ayudarán más concienzudamente a guiarte y a resolver cualquier duda que tengas en relación con la fabricación del compost.

  • Dulces con calabaza

    Kanelaylimon.blogspot.com.es


    Qué pocas cosas se preparan con la calabaza y con el juego que da!!! Por lo menos donde yo vivo, lo único que se ven son las chulas o fritos de calabaza y como mucho algún bizcocho. El año pasado publiqué en el mismo post dos recetas deliciosas para preparar con ella, las podéis ver pinchando aquí, y este año os propongo estas tres ( y alguna más caerá...) No podría ordenarlas de la que más me ha gustado a la que menos, ya que cada una de ellas me ha sabido a gloria en el momento en el que las he disfrutado, así que sin duda alguna os recomiendo que probéis las tres, son muy facilitas de hacer y si hacéis como yo que en cuanto consigo una calabaza, la pelo, la corto en taquitos, la meto en el micro hasta que esté blanda, si suelta agua la escurro y luego la trituro y la guardo en el congelador en botes de 250g  y así siempre la tengo lista para incluirla en alguna receta. Como ha sido el caso de estas tres. Espero que os gusten....
     

    BUÑUELOS DE CALABAZA


    Ingredientes:

    • 500g de puré de calabaza
    • 3 huevos
    • 250g de harina
    • 1/2 sobre de levadura química
    • 80g de azúcar (Esto al gusto)
    • Ralladura de una naranja

    Para rebozar:

    • Azúcar con canela

    Preparación:
     

    Batimos los huevos y les añadimos el resto de los ingredientes mezclando todo bien. Ponemos al fuego una sartén con abundante aceite y cuando esté caliente vamos añadiendo cucharadas del preparado. Dejamos dorar y ellos solos se irán dando la vuelta si alguno se resiste le ayudamos con un tenedor. Retiramos de la sartén y los dejamos escurrir unos instantes en una fuente con papel absorbente para que pierdan el exceso de grasa y a continuación rebozamos en azúcar con canela. Servir.



     

    CHOCOLATE CHIPS COOKIES DE CALABAZA

     

     

    Ingredientes:

    • 300g de harina de trigo
    • 100g de mantequilla blanda
    • 70g de azúcar moreno
    • 30g de azúcar común
    • Una cucharadita de levadura química (Tipo Royal)
    • 100g de puré de calabaza
    • Un huevo
    • Una pizca de sal
    • 120g de chips de chocolate
    • Una cucharadita de vainilla en polvo o un cucharada de esencia de vainilla

    Preparación:
     

    Batimos bien la mantequilla con los dos tipos de azúcar. A continuación y sin dejar de batir, añadimos el puré de calabaza y seguidamente el huevo. Unimos la harina con la levadura, la sal y la vainilla (En caso de ser en polvo) y la incorporamos a la mezcla anterior, mezclando bien. Por último agregamos los chips de chocolate repartiéndolos de forma homogénea. Ponemos porciones de la masa sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal y la estiramos con los dedos dando forma de galleta. Introducir a horno precalentado a 180ºC durante 15 minutos o hasta que estén doradas. Retirar, dejar enfriar sobre una rejilla y servir.

    *Con estas cantidades salen 12 galletas tamaño XL como la de la imagen
     

    MADELEINS DE CALABAZA

     


    Ingredientes:

    • 2 huevos
    • 70g de azúcar
    • 100g de puré de calabaza
    • 75g harina de fuerza
    • Una cucharadita de levadura química
    • Una pizca de sal
    • 80g de mantequilla derretida

    Preparación:

     

    Batimos los huevos con el azúcar hasta que monten y sin dejar de batir añadimos el puré de calabaza. Unimos la harina con la levadura y la  sal, y la incorporamos al compuesto anterior mezclando bien y con movimientos envolventes. Por último incorporamos la mantequilla derretida fría. Con ayuda de una manga pastelera o una cuchara, vamos poniendo la mezcla en el molde previamente engrasado de madeleins. Introducir a horno precalentado a 180ºC durante 15 minutos. Retirar, dejar enfriar sobre una rejilla y servir.


     

    *Con estas cantidades salen 18 madeleins.

  • Galletas de calabaza

    muffingalaxy.com

     

    Galletas de calabaza
    Galletas de calabaza
     
     
    Siempre que empieza una temporada nueva se nos presenta una oportunidad genial para aprovechar todo aquello que no encontramos durante el resto del año. El inicio de una estación siempre viene definido por unos colores concretos, sus propios olores y sabores y unos recuerdos únicos.
     
    El otoño es de tonos marrones, anaranjados, verdes y amarillos. El mercado se llena de nuevas frutas y verduras, más aromas y texturas. Y en honor a esta estación, os ofrezco unas galletas muy sanas y saludables, hechas de calabaza. La textura de estas galletas es singular porque no es del todo crujiente pero tiene un sabor muy característico que no dejará indiferente (a ver quién adivina que son de calabaza).
     


     

    Galletas de calabaza
    Una buena pila de galletas
     
    Si no os gusta la calabaza, no es problema. La podéis substituir tranquilamente por una manzana grande rallada y cruda. ¡El resultado es igual de bueno!
    Para potenciar ese color otoñal, he preferido utilizar azúcar moreno, que para mi gusto, aporta un sabor todavía más aromático. Le podéis agregar otros extractos a vuestro gusto: canela, por ejemplo.
     
    Ingredientes para unas 50 galletas:
     
    100 gr de mantequilla
    250 gr de azúcar moreno
    300 gr de harina de trigo
    3 huevos
    200 gr de puré de calabaza (o una manzana grande cruda y rallada)
    1 pizca de sal
    1 cucharadita de extracto de vainilla
     
    Para el puré de calabaza:
     
    El día anterior o horas antes, hacemos el puré de calabaza. Cogemos un trozo de calabaza y le quitamos las pepitas y la piel. Hacemos tacos y lo cocemos al vapor durante 15 minutos. El agua que pongamos abajo podemos aromatizarla para darle un toque suave (poniendo una ramita de canela).
    También se puede hervir en una cacuela con agua. Sólo tendremos que escurrirla bien para que no quede aguada.
    La trituraremos y dejaremos que se enfríe antes de utilizarla para las galletas.
     
    Galletas de calabaza
    Galletas de calabaza
    Hacemos las galletas:
     
    Todo el proceso de elaboración es mejor hacerlo a mano, con una cuchara de palo y un bol grande. Al hacerlo así, incorporamos poco aire a la masa y mejorará la presentación de la galleta.
    Precalentamos el horno a 180ºC.
    Primero, batimos la mantequilla con el azúcar hasta conseguir una textura de crema. Vamos agregando los huevos, uno a uno, removiendo lo necesario hasta que estén incorporados. Después, echamos el puré de calabaza ya frío. Ahora, incorporamos de una vez la harina tamizada.
    Mezclamos todo muy bien para que no queden grumos. La masa estará lista cuando tenga una textura uniforme.
     
    Es una masa bastante fluida, tirando a líquida. Para hornearla, habrá que repartirla con una cuchara, haciendo montoncitos en la placa. Dejad una distancia de unos 3-5 centímetros entre ellos, pues el horno pondrá en su sito los montoncitos y se expandirán.
     
    Se hornear a 160ºC durante 15-20 minutos aproximadamente. Todo dependerá del tamaño de la galleta, sobretodo habrá que vigilar porque se queman fácilmente.
     
    Galletas de calabaza
    Un buen plato de galletas para merendar
     

  • Qué hacer y qué no hacer cuando cultivamos menta

    Guiadejardineria.com

    Es una de las aromáticas más buscadas y comunes en el hogar. No hay jardinero que no haya tenido menta en su jardín ni amante de la jardinería que no quiera tenerla. Es de un aroma exquisito, crece rápido, de un color verde brillante y el complemento perfecto para comidas, postres y bebidas. Los que ya la han tenido en casa conocen todos sus usos y beneficios y los que aún no la tienen, no dudarán en cultivarla una vez conocidas todas sus virtudes. Pero, como cualquier otra planta, la menta tiene sus pequeñas “mañas”. Hay pequeños tips que debemos tener en cuenta a la hora de cultivarla… cosas que hacer y cosas que no…

    Cultivar menta 1

    Aquellos que han pensado en comenzar un jardín de hierbas aromáticas (o los que ya lo tienen) saben que la menta en una de las favoritas para iniciarse. Su cultivo es sencillo y nos permite hacer toda clase de recetas con ella sin importar el momento del día en el que estemos.

     

    Cultivar menta 2

    Pero así de fácil que es de cultivar, puede ocasionarnos algunos inconvenientes en el jardín si no lo hacemos de la forma correcta. Es una planta invasiva, crece rápido, sus raíces “corren” a pasos agigantados, van brotando hojas nuevas constantemente a medida que avanza y en poco tiempo puedes perder algunas de tus plantas preferidas si no la controlas, incluyendo el césped.

    Veamos entonces qué hacer y qué no hacer para cultivarla. Pequeños tips y consejos que nos permitirán lograr el equilibrio perfecto y poder tener menta en nuestro jardín y para nuestro consumo.

    • Elegir una ubicación para la menta que le permita recibir sol en la mañana y sombra parcial en la tarde.
    • Si vamos a cultivarla en tierra, hacerlo dentro de un contenedor, maceta o jardinera. También podemos cultivarla en sólo en maceta o jardinera.
    • Si vamos a cultivarla en un espacio con flores, colocar primero un recipiente, maceta, bolsa de malla con una profundidad de al menor 5 centímetros, dejando un borde sobre el nivel del suelo. De este modo el sistema radicular de la menta estará contenido sin producir daño a las demás plantas.
    • Cosechar ramas de menta antes de que la planta florezca.
    • Si se desea extender la temporada de cosecha, hay que evitar que florezcan sus flores.
    • Si ha cultivado la menta en una cama de jardín, debe aplicarse mulch para evitar su propagación.
    • Cultivar la menta con una distancia entre sí de 15 centímetros y procure podarla con regularidad.
    • Si decidimos cultivar la menta en el interior, hay que buscarle un lugar donde reciba buena luz durante la mañana pero siempre cuidando que esté lejos de las fuentes de calor del hogar.
    • Jamas debemos plantar una menta en una cama de jardín sin antes hacer colocado un recipiente para contener el crecimiento de sus raíces; y también verificar que el recipiente que coloquemos no esté dañado ya que las raíces siempre encontrarán esos espacios para superar la barrera y seguir con su crecimiento.
    • Mantener un buen nivel de humedad para evitar que la planta se seque.

    Cultivar menta 3

  • Cómo secar las hierbas aromáticas para el invierno

    guiadejardineria.com

    Las hierbas aromáticas tienen sus ritmos de crecimiento natural como todas las plantas, cuando están en su mejor temporada nos dan una gran producción que seguramente nos desborda. Es el momento de pensar en su conservación para tener suministro de hierbas aromáticas en la época invernal cuando las plantas aromáticas pierden su esplendor. Hay varias formas de conservar las plantas aromáticas, secado y congelación son las más comunes. Vamos a ver en este artículo cómo podemos secar nuestras plantas aromáticas para guardarlas y tener un buen suministro durante todo el año.

    Secar hierbas aromáticas

    Materiales:

    • bolsas de papel
    • hilo o cuerda fina
    • bandas elásticas

     

    El secado de las plantas aromáticas es la forma más tradicional de conservación. Si seguimos una serie de pasos conseguiremos secarlas adecuadamente sin que pierdan sus aceites esenciales que son los que dan aroma y sabor a la planta. La mayoría de hierbas aromáticas se pueden secar excepto la albahaca o alguna otra similar de hoja ancha y ricas en agua, éstas es preferible congelarlas.

    Elegiremos las partes sanas de la planta y procuraremos que estén bien secas, evitaremos las plantas mojadas con el rocío de la mañana. Corte el tallo de la planta cerca de la base. Ate ramilletes de cada hierba aromática y colóquelos dentro de una bolsa de papel en posición invertida. Ataremos la parte superior de la bolsa con una banda elástica o un trozo de hilo. Pondremos las bolsas en una zona de la casa seca y con cierta circulación de aire. A las dos semanas los ramilletes se habrán secado y podremos guardarlas para disfrutar de sus virtudes durante todo el invierno.

     

  • 6 consejos importantes para iniciar un huerto

    Escrito por Marta Rosique el  4 comentarios

    6 consejos para iniciar un huerto

    Para los iniciados en la jardinería a veces puede ser complicado tener en cuenta todos los factores necesarios a la hora de cuidar un huerto o jardín. Sin embargo, con unas sencillas pautas conseguiremos sacarle el mayor rendimiento a nuestro cultivo sin volvernos locos

    1. Luz

    Puede parecer obvio pero la luz es indiscutiblemente el factor más importante en el crecimiento de las plantas. Para la mayor parte de los cultivos la regla “cuanta más luz mejor” se aplica. Aplicando sencillos trucos, cómo orientar el huerto hacia el sur y asegurarse de colocar las plantas más altas en la cara norte para evitar que proyecten sombras sobre los cultivos más bajos, conseguiremos plantas más vigorosas y cosechas más largas.

     

    Psst! Y si no dispones de mucha luz, aquí tienes una lista de cultivos que toleran bien la sombra.

    2. Riega menos, pero mejor

    Aun contradiciendo la creencia popular, regar poco y a menudo no es lo más recomendado (a no ser que estemos tratando con semilleros). Este tipo de riego humedece únicamente la capa superior de suelo sin llegar a las raíces de las plantas, y además, se evapora rápidamente. En lugar de esto, regar las plantas profundamente una o dos veces por semana asegura que el agua llegue a las raíces y que tenga bastantes reservas. En cuanto al sistema de riego, existen mil tipos, y escoger el más apropiado depende mucho de nuestra situación (no es lo mismo tener una macetita que 20, y a la vez esto es diferente a tener un bancal o un huerto integrado en el jardín). Para las macetas resulta muy práctico el riego por goteo con microtubo, mientras que para mesas de cultivo y huertos más grandes la mejor solución es la exudación. Pero a cómo escoger el mejor sistema de riego le dedicaremos el tiempo (y los posts) necesarios.

     Consejo extra: El acolchado orgánico, un gran aliado—-

    Gran parte del agua de riego que se pierde es por evaporación, de modo que colocar una capa de material orgánico como paja, compost, hojas secas o cáscaras de coco, evitará que los rayos del sol incidan directamente en el suelo, manteniendo el agua durante más tiempo. También supone una barrera para las malas hierbas, aporta nutrientes según se va descomponiendo, y ayuda a proteger del frío los cultivos.

    3. Busca y/o crea el mejor suelo

    Aunque los requerimientos de suelo son diferentes para cada planta, es imprescindible conseguir una buena base sobre la que trabajar. Una mezcla que siempre da resultado es la receta ideada por James Wong, en su libro “Homegrown Revolution” (La revolución del cultivo en casa). Aquí va la receta:

    • 4 partes de sustrato común (escógelo de buena calidad)
    • 2 partes de compost
    • 1 parte de arena agrícola

    De esta manera, el compost actuará como una esponja mientras que la arena favorecerá el drenaje. 

    Consejo extra: Respeta las necesidades de volumen—-

    Es importante garantizar también que el volumen de sustrato sea el adecuado para cada cultivo. Utiliza tus ficha de volúmenes para el cultivo en macetas y los marcos de plantación de los calendarios de siembra para no equivocarte.

    4. Aprovecha el espacio

    Cada metro cuadrado de su huerto tiene una bonificación de 1.80 metros cúbicos de espacio disponible por encima. Guiar tus plantas hacia arriba te permite tener mucha más variedad de cultivos. Otra forma de aprovechar el espacio es rellenar los huecos que hay entre las plantas jóvenes de crecimiento lento (calabacines o tomateras) con plantas de crecimiento rápido, que estarán listas para recoger antes de robarles el espacio a sus hermanas mayores.

    5. Atrae a los vecinos

    Hay un tipo de vecinos que te interesa acercar a tu jardín, gusanos de tierra, mariquitas y abejas son sólo el comienzo de una larga lista de aliados que conviene tener cerca. Los beneficios que aportan son muchos, desde la mejora del suelo y el incremento de la producción, a la caza de plagas molestas para nuestros cultivos. Flores, hoteles de insectos y plantar mucha variedad de cultivos nos ayudarán a que estos bichos se encuentren como en casa. Para más información, échale un ojo a nuestro post : Importancia de la biodiversidad en el jardín y el huerto y a nuestra sección de biodiversidad en el huerto.

     

    6. Los policultivos son más fuertes

    Olvídate de plantar sólo una par de cultivos por temporada, plantar menos ejemplares pero más variedades te ayudará en muchos sentidos, como por ejemplo:

    Mayor fertilidad del suelo:

    Combinar plantas con diferentes necesidades de nutrientes evitará el rápido agotamiento del suelo. Algunas plantas, como las judías, aportan nutrientes (en este caso Nitrógeno) al suelo, con lo que es conveniente plantarlas junto a grandes consumidoras de este componente.

    Alejarás a las plagas

    La mezcla de olores que se da en un policultivo funciona a la hora de “confundir” a las plagas, resultándoles mucho más complicado llegar a su objetivo. Además, muchas plantas, como las aromáticas, han evolucionado creando una serie de químicos que repelen a las plagas.

    Atraerás a los polinizadores

    Es una regla muy simple: cuantas más flores, más probabilidades de encontrar abejas y mariposas que estarán encantados de polinizar tus hortalizas.

    Importancia de las abejas
    Importancia de las abejas

    Mayor biodiversidad

    Los policultivos tienen la ventaja de ser, como bien dice la palabra “poli”, diversos, esto reduce el riesgo de que un sólo factor (plagas, enfermedades o mal tiempo) arruine toda tu cosecha. Tendrás más probabilidades de sacar alguna cosecha en el caso de que todo vaya muy mal.


     

     

  • El riego por goteo es la mejor opción

    Fuente: shareably.net

    Ahorra agua y nos permite despreocuparnos un poco de su cuidado. Si no puedes instalar un riego por goteo con programador, opta por la versión analógica al menos para determinadas plantas con más necesidades de agua.

    http://shareably.net/

     

    Es muy fácil, todo lo que necesitas es una botella de agua. Llénala y realiza dos agujeros pequeños en la base. Después entiérrala hasta la mitad junto a la planta.

    El contenido de la botella se irá liberando progresivamente según las necesidades de agua de tu planta. Cuando se acabe, retira el tapón para rellenar la botella tantas veces como necesites

  • San Jacobos de calabacin

    san-jacobos-de-calabacín

    Los Sanjacobos de calabacín además de estar riquísimos son un plato muy saludable y apetitoso 

    para los pequeños catadores. Están elaborados con calabacín, queso y jamón cocido, rebozados y fritos. Aunque estén fritos, no aportan demasiada grasa ya que el rebozado es muy ligero.

    Esta receta de Sanjacobos de calabacín es ideal para que los peques empiecen a tomar verdura ya que su sabor es muy delicado y casi parecido a los sanjacobos normales…

    Veréis como es una receta muy fácil de preparar, ideal para las cenas. Siempre andamos con un poquito menos de tiempo y cansados por las noches. Por eso, este tipo de recetas rápidas, fáciles y resultonas son ideales para esos momentos.

    Os dejo con la receta, espero que os guste.

    Sanjacobos de calabacín

    Ingredientes

    • 1 calabacín grande
    • Jamón cocido (en lonchas)
    • Queso Emmental (en lonchas)
    • Huevo batido
    • Pan rallado
    • Aceite de oliva virgen extra
    • Sal

    Cómo preparar Sanjacobos de calabacín

    Cortamos el calabacín en finas lonchas a lo largo, vamos dejando cada loncha sobre papel de hornear o un plato y salpimentamos. Sobre la loncha de calabacín ponemos una loncha de jamón cocido y otra de queso. Terminamos el Sanjacobo con otra loncha de calabacín, partimos cada sanjacobo por la mitad.

    Pasamos el calabacín por huevo batido y luego por pan rallado, rebozando bien toda la superficie y los laterales. Freímos en abundante aceite caliente. Una vez fritos, dejamos reposar los Sanjacobos de calabacín sobre papel de cocina, para que este absorba el exceso de grasa.

  • Calabaza rellena

     

    Un entrante fácil y muy saludable

    Aprende cómo preparar una deliciosa calabaza rellena, una receta sana, sin lactosa, apta para veganos y perfecta para toda la familia.

    Escrito por Amanda Montiel el 9/02/2018 a las 12:53

    Preparación: 50 min Dificultad: fácil Personas: 4


    Descubrí la calabaza hace unos años gracias a un guiso de patata con calabaza y cebolla, todo muy pochadito y hecho a fuego bien lento. Un guiso de los de antes. Esta hortaliza nunca había formado parte de mi dieta habitual y a partir de ahí fue donde empezó mi curiosidad por ella.

    La calabaza tiene una gran versatilidad y se puede utilizar tanto en platos saladoscomo en dulces, tiene un sabor dulzón muy característico y es muy melosa. Una vez asada tiene una de esas texturas que se disfrutan más con los ojos cerrados, sintiendo como se ponen en marcha todas tus papilas gustativas y es que se deshace en la boca como si de algodón se tratara.

    Ingredientes para preparar la calabaza rellena


    • Calabaza, 1,2 kg
    • Espinacas, 1 manojo
    • Cebolla, 200 g
    • Setas, 200 g
    • Patatas, 400 g
    • Pipas de calabaza naturales, 50 g
    • Sal
    • Pimienta
    • Aceite de Oliva Virgen Extra

    Preparación de la calabaza rellena


    01: Prepararamos la calabaza

    calabaza rellena

    Antes de empezar con la calabaza, vamos a poner el horno a precalentar a 220ºC.

    Lo primero que debemos hacer es lavar la calabaza y secarla. Después la cortaremos por la mitad, debemos ir con mucho cuidado porque la piel es bastante dura. Lo mejor es introducir la punta del cuchillo lo más hondo que podamos, sacarlo y a partir de ese primer corte ir cortándola por la mitad. No importa si no os quedan las dos mitades iguales.

    A continuación le vamos a quitar las fibras y las pipas con una cuchara. Después, le hacemos unos pequeños cortes a la pulpa con el cuchillo para que se nos ase antes.

    Vamos a pintar las dos mitades con un poco de aceite de oliva virgen extra, una pizca de sal y otra de pimienta.

    Forramos una bandeja de horno con papel apto para horno y ponemos las calabazas con la pulpa hacia abajo (nos ayudará a proteger la pulpa).

    Ponemos la bandeja con las dos mitades de la calabaza en la parte media del horno a 220ºC.

    Tardará unos 45 minutos a estar lista.


    02:Preparamos las patatas

    calabaza rellena

    Lavamos bien las patatas, las pelamos y las cortamos en cuadraditos de unos 2 cm.

    Forramos una bandeja con papel apto para horno y ponemos las patatas cortadas. Les vamos a añadir una cucharada de aceite de oliva virgen extra, una pizca de sal y otra de pimienta y mezclamos bien para que se impregnen por igual todas las patatas.

    Ponemos la bandeja con las patatas en el horno, que estará a 220ºCjunto a la calabaza.

    Estarán listas en unos 15 minutos.


    03: Preparamos el resto de ingredientes para el relleno

    Lavamos muy bien las espinacas para quitarles toda la tierra y a continuación, las cortamos en juliana.

    Pelamos la cebolla, la cortamos por la mitad y cortamos también en juliana.

    Cortamos las setas por la mitad o en cuatro dependiendo del tipo de setas que compréis y los grandes que sean. Yo he utilizado una mezcla de shiitake, flor de gírgola y shimeji blanco i marrón. Podéis utilizar las que más os apetezcan aunque yo os recomiendo que sea una seta con personalidad, que le infiera sabor a la receta.


    04: Preparar el relleno

    calabaza rellena

    Ponemos una sartén a fuego medio y cuando esté caliente añadimos 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra. Con el aceite caliente echamos la cebolla, añadimos una pizca de sal y pochamos.

    Cuando la cebolla adquiera ese tono transparente tan característico, añadimos las setas y salteamos.
    A continuación, añadimos las espinacas cortadas y rehogamos hasta que estén tiernas.


    05: Sacamos las patatas del horno

    calabaza rellena

    Recordad que las patatas se asan antes que la calabaza así que, en unos 15 minutos las tendremos listas.

    Sacamos la bandeja con las patatas del horno y las añadimos a la sartén donde tenemos ya cocinada la cebolla, las setas y las espinacas. Reservamos.


    06: Vaciamos la calabaza

    calabaza rellena

    Transcurridos unos 45 minutos tendremos nuestra calabaza asada.

    Sacamos del  horno con mucho cuidado, ¡está bien calentita!.

    Con la ayuda de una cuchara retiramos la pulpa y la vamos añadiendo a la sartén donde tenemos el resto de ingredientes del relleno.

    No debemos retirar toda la pulpa, dejaremos un borde de 1cm aproximadamente.

    calabaza rellena

    Una vez quitada toda la pulpa de la calabaza, mezclamos con el resto de ingredientes; la cebolla, las setas, las espinacas y las patatas.


    07: Terminamos el relleno

    calabaza rellena

    Para terminar el relleno vamos a tostar las pipas de calabaza. Pondremos una sartén engrasada con muy poco aceite a fuego bajo y, cuando esté caliente, echaremos las pipas de calabaza y las iremos removiendo con una cuchara de madera hasta que queden tostadas.

    Debemos ir con mucho cuidado ya que se tuestan enseguida.

    Retiramos las pipas tostadas del fuego y las añadimos al resto del relleno que tenemos reservado en la sartén.


    08: Rellenamos la calabaza y servimos

    calabaza rellena

    Con la ayuda de dos cucharas, vamos cogiendo el relleno que tenemos reservado en la sartén y lo vamos poniendo dentro de nuestra calabaza vacía hasta llenarla.

    Ya solo nos faltará ponerla en un plato y ¡a disfrutar!.

    Resultado final


    La combinación de sabores es muy armónica y le da a cada ingrediente el papel que le corresponde. Aparte de ser un plato delicioso y muy vistoso es a su vez muy nutritivo. El conjunto de sabores de esta calabaza rellena, hará que se activen todos tus órganos sensoriales por lo que os la recomiendo sin duda alguna.

    calabaza rellena

    La calabaza es una hortaliza, rica en agua y de bajo aporte calórico. Aproximadamente, la calabaza tiene un contenido de agua del 90% y el resto de su composición se divide en un 71% de hidratos de carbono (la mayoría en forma de almidón por lo que son de asimilación lenta), un 20% de proteína y un 12% de grasas (datos obtenidos de BEDCA).

    Destaca por su gran aporte en carotenos (los pigmentos que le dan a la calabaza ese color tan característico) y en consecuencia de vitamina A. Esto se debe a que nuestro organismo es capaz de transformar esos carotenos en vitamina A que nos ayuda a proteger la piel y la visión además de ser antioxidante. Debido a la gran cantidad de fibra que contiene nos ayuda a saciarnos más fácilmente y facilita el tránsito intestinal.

    Podemos aprovechar las pipas que hemos retirado de la calabaza para guardarlas de tentempié. Solo tenemos que retirarlas bien de la fibra a la que van pegadas, lavarlas y secarlas con un paño. A continuación, las ponemos en un plato o bandeja bien extendidas (que no queden montadas unas sobre otras), las salamos y las dejamos secar al aire libre expuestas al sol 24-48h (dependiendo de la época del año y del tiempo). Una vez estén bien secas, las podemos a tostar en una sartén hasta que estén bien doraditas. Las guardamos en una bolsa bien cerrada y tenemos listas unas pipas de calabaza estupendas para cuando tengamos deseo de salado.

    Si todavía no habéis probado la calabaza o es un alimento que se os resiste, os recomiendo que hagáis esta receta y luego me contáis si no es verdad que se han activado todos vuestros sentidos…

  • Puerros en vinagreta

    Puerros en salsa vinagreta, receta fácil y ligera para lunes sin carne

     

    Puerros en salsa vinagreta, receta fácil y ligera para lunes sin carne

    Si buscas una receta ligera, rica, fácil de hacer y con la que sorprender saliendo de la rutina, apúntate estos puerros en salsa vinagreta.

    Escrito por Joaquín Palazuelos el 5/11/2018 a las 13:53

    Preparación: 30 min     Dificultad: Fácil     Personas: 2


    La receta de puerros en salsa vinagreta es uno de esos clasicazos de la cocina española que siempre vale la pena poner en valor. Sencilla de elaborar, versátil ya que puede comerse templada o fría y lo mismo puede servir de entrante, cena ligera o plato único, esta receta es una opción muy económica para introducir platos de verduras en nuestra alimentación o para seguir dietas vegetarianas (omitiendo la inclusión del huevo cocido en dietas veganas).

    Ingredientes


    • Puerros grandes, 6
    • Huevo cocido, 1
    • Guindillas o piparras, 2 o 3
    • Aceite de oliva virgen extra
    • Sal
    • Pimienta negra recién molida

    Para la salsa vinagreta:

    • Aceite de oliva virgen extra, 250 ml
    • Vinagre de manzana, 100 ml
    • Mostaza de Dijon, 1/2 cucharadita
    • Salsa de soja, 1 cucharadita
    • Zumo de limón, 1 cucharadita
    • Cebolleta picada finamente
    • Pimientos verde, rojo y amarillo, todos picados finamente
    • Sal

    Cómo hacer unos puerros en salsa vinagreta


    01: Limpiamos y cortamos los puerros

    Puerros en salsa vinagreta - Paso 1

    Para esta receta debemos comprar unos puerros hermosos, ni muy pequeños ni excesivamente gruesos, que estén bien blancos y bien sanos. Cortamos las raíces del puerro y los situamos uno junto a otro a la misma altura. Cortamos la parte verde de los puerros manteniéndolos juntos, para que así queden de igual tamaño.

    Retiramos también las dos capas más externas de cada puerro para aprovechar para esta receta de puerros en salsa vinagreta la parte más tierna y noble. Guardamos el verde del puerro y esa parte más externa para caldos, cremas, etc.


    02: Cocemos los puerros al vapor

    Puerros en salsa vinagreta - Paso 2

    En esta ocasión he preferido optar por cocer los puerros al vapor. Sin embargo, si no disponéis de vaporera u os parece un engorro innecesario sacar vuestra vaporera a relucir para cocinar unos simples puerros, siempre podéis cocerlos de manera tradicional en agua y sal. El tiempo de cocción siguiendo el método tradicional variará dependiendo del grosor de los puerros, pero con unos 20 minutos de cocción debería ser suficiente.

    Para cocer los puerros al vapor, colocamos una cazuela del mismo diámetro que la vaporera y la llenamos de agua. Ponemos el agua al fuego y esperamos hasta que esta arranque a hervir.

    En este caso mi vaporera es de bambú, un material que conviene que no entre en contacto directo con los alimentos que se cocinan en su interior para que estos no se peguen. Para ello cortamos unos cuadrados de papel de hornear y los introducimos sobre cada bandeja de la vaporera, de manera que cubran buena parte del fondo pero dejando alguna rendija sin tapar, para que así el vapor pueda circular libremente por toda la vaporera, permitiendo que los puerros se cuezan al vapor a la perfección.

    Posamos los puerros sobre el papel de hornear y los salpimentamos. Añadimos sobre cada puerro también unas gotas de aceite de oliva virgen extra. Colocamos las bandejas de la vaporera sobre la cazuela con el agua hirviendo. Tapamos la vaporera.

    Cocemos los puerros al vapor, asegurándonos de que la cazuela tiene siempre una cantidad suficiente de agua y que esta está hirviendo durante toda la cocción. El tiempo aproximado de cocción está en torno a los 25-30 minutos, aunque puede variar dependiendo de las condiciones de la cocción y del grosor de los propios puerros. Como siempre, para cerciorarse de que la cocción de los puerros ha sido perfecta lo mejor es pincharlos levemente para constatar que no ofrecen resistencia, lo que nos asegurará que están tiernos en su interior.

    Puerros en salsa vinagreta - Paso 4

    Otras veces os animo a que no sometáis a una sobrecocción a las verduras, para así preservar todo su color, sabor y esa textura al dente tan deliciosa. En cambio, para estos puerros en salsa vinagreta os animo a que cocinéis muy bien los puerros y que queden bien tiernos y suaves. Los puerros poco cocidos resultan, en mi opinión, particularmente bastos y poco agradables.

    Una vez cocidos los puerros, los retiramos a un plato o recipiente aparte y dejamos que se enfríen a temperatura ambiente.


    03: Preparamos la salsa vinagreta

    Puerros en salsa vinagreta - Paso 3

    La preparación de la salsa vinagreta con la que vamos a acompañar a nuestros puerros cocidos al vapor es sencilla, pero a su vez resulta muy sugerente y está llena de frescor.

    Pelamos la cebolleta y la picamos en brunoise, lo más fino que podamos. Como siempre, resulta fundamenta tener los cuchillos bien afilados para que el corte sea limpio y, aunque parezca todo lo contrario, evitemos cortes innecesarios provocados por la necesidad de hacer una excesiva presión sobre la verdura para picarla.

    Los pimientos vamos a pelarlos para evitar que la piel aporte demasiada resistencia y deje esa ligera sensación desagradable en la boca. Cortamos los lados del pimiento, para obtener trozos rectos y planos que sean fáciles de alcanzar con el pelador, y los pelamos, haciendo un movimiento en zigzag que ayude que la cuchilla no se atasque con la piel y los pelemos así de la manera más sencilla posible. Cortamos los pimientos también en brunoise, lo más fino que podamos.

    Añadimos el vinagre y los aceites en un táper o en un frasco pequeño que podamos cerrar. Añadimos la verdura picada, así como el zumo de limón, la salsa de soja, la mostaza de Dijon y la sal. Todos estos ingredientes de la salsa vinagreta aportan toques que van un poco al gusto, pudiendo incrementar o disminuir su presencia en la medida en que casen con nuestro gusto personal.

    Cerramos el táper o el frasco y agitamos con vehemencia, para que nuestra salsa vinagreta emulsione y se mezcle perfectamente, ligando todos los ingredientes.


    04: Servimos los puerros en salsa vinagreta

    Puerros en salsa vinagreta - Resultado

    Colocamos los puerros ya escurridos y fríos (o tibios) sobre el plato. Removemos bien la salsa vinagreta antes de servir y cubrimos los puerros con ella. Añadimos también sobre los puerros en salsa vinagreta un poco de guindilla piparra picada, un aporte que le dará un toque especial y divertido a nuestros puerros. Rallamos por último un poco de huevo cocido por encima de los puerros en salsa vinagreta para coronar este plato tan fresco.

    Resultado final


    El resultado final de estos puerros en salsa vinagreta es tan bonito a la vista como rico y sabroso al gusto.

    Unos simples puerros cocidos, que en ocasiones pueden resultar un tanto toscos y aburridos si los comemos sin un acompañamiento adecuado, adquieren mucha mayor frescura con esta sabrosa salsa vinagreta que ayudará a realzar su sabor y que hará que cada bocado sea un completo disfrute lleno de contrastes de sabores y de texturas.

    Disfruta de estos puerros en salsa vinagreta, una receta la mar de sencilla que se resuelve en un pispás y sin tener que echar la mano al bolsillo que además te ayudará a elaborar menús increíblemente ligeros sin la necesidad de recurrir a las comidas anodinas de siempre.

     

  • Pan de albahaca

    Pan albahaca

    Este es un pan con el que sorprenderás a tus amigos, tanto por su increíble y contundente sabor, como por su bonito interior en el que se combinan armoniosamente el color blanco y verde de las dos masas usadas para su elaboración.

    Ingredientes para Pan de albahaca para 2 personas 1 unidad

    Para la masa verde:

    • Harina blanca de trigo - 117 gramos
    • Harina blanca de trigo - 117 gramos
    • Agua - 101 gramos
    • Aceite de oliva - 17 gramos
    • Hojas fresca de albahaca o albahaca seca - 15 hojas frescas o 1 cucharada colmada de albahaca seca.
    • Sal - 3 gramos
    • Levadura seca de panadería - 1 gramo

    Para la masa blanca:

    • Harina blanca de trigo - 134
    • Harina integral de trigo - 58 gramos
    • Agua - 115 gramos
    • Aceite de oliva - 19 gramos
    • Sal - 4 gramos
    • Levadura seca de panadería - 1 gramo

    Cómo hacer la receta de Pan de albahaca

    1. En primer lugar, ponemos las hojas de albahaca junto con el agua en el vaso de la batidora. Batimos, hasta triturar bien las hojas, y pasamos el licuado de agua y hojas a través de un colador para quitar los restos de hojas. Obtendremos un licuado de color verde oscuro, del que apartaremos los 101 gramos que necesitamos para la masa verde.
    2. En un cuenco mediano, mezclamos las harinas de la masa blanca, añadimos el agua y el aceite y removemos bien para que las harinas queden humedecidas y no queden zonas con harina seca. Tapamos con un trapo el cuenco y dejamos reposar durante 25 minutos. A este reposo se le denomina autolisis, y tras llevarlo a cabo nos será mucho más fácil amasar. Siguiendo una técnica de amasados cortos, y reposos entre amasados, sin apenas esfuerzo tendremos lista nuestra masa.
    3. Nada más poner a reposar nuestra masa blanca, iniciamos el amasado de la masa verde procediendo del mismo modo descrito en el paso anterior. Esta vez añadiremos el licuado de agua y albahaca, que será el que dará lugar a una masa con una coloración verdosa.
    4. Tras la autolisis, aceitamos ligeramente la superficie de trabajo y volcamos la masa blanca sobre ella. Nos ponemos un poco de aceite en las manos y extendemos ligeramente la masa. Repartimos la sal por la superficie de la misma, y amasamos suavemente durante 1 minutos. Aceitamos un poco el cuenco, hacemos una bola con la masa y la metemos dentro. Tapamos con un trapo, o una bolsa de plástico, y dejamos reposar durante 15 minutos.
    5. Volcamos nuestra masa verde sobre la mesa de trabajo y procedemos del mismo modo que acabamos de llevar a cabo con nuestra masa blanca.
    6. Tras el reposo de la masa blanca, repetimos el paso anterior en el que añadíamos la sal, pero esta vez añadimos la levadura. Una vez añadida, amasamos durante 1 minutos y damos a la masa un nuevo reposo de 10 minutos.
    7. Repetimos el paso anterior con nuestra masa verde para añadir la levadura.
    8. Volcamos de nuevo la masa blanca sobre la superficie de trabajo. Amasamos durante 1 minuto. La masa ya debería empezar a presentar un aspecto liso y brillante. Si aún presenta un aspecto granuloso, volvemos a dar otro ciclo de amasado y reposo. Si nuestra masa tiene una superficie lisa y brillante, está lista para iniciar la primera fermentación, para ello; aceitamos ligeramente las paredes del cuenco, formamos una bola con nuestra masa y la metemos dentro. Tapamos y la dejamos fermentar hasta que doble su volumen.
    9. Volcamos nuestra masa verde sobre la superficie de trabajo y repetimos las instrucciones del paso anterior.
    10. Una vez que tanto la masa blanca como la verde han doblado su volumen, enharinamos ligeramente la superficie de trabajo y volcamos, en primer lugar, la masa blanca sobre ella. Estiramos la masa hasta conseguir un rectángulo de aproximadamente 25 X 15 centímetros. Reservamos. Cogemos la masa verde y la estiramos hasta conseguir un rectángulo de 22 X 12 centímetros.
    11. Una vez que tenemos ambas masas estiradas, procedemos a formar el pan, para ello, cogemos la masa blanca y la ponemos, a lo largo, frente a nosotros. Cogemos la masa verde y la ponemos encima de la blanca del siguiente modo: el frontal de la parte superior de la masa verde debe coincidir con el frontal de la parte superior de la masa blanca. En el frontal más cercano a nosotros, la masa blanca debe quedar sin cubrir, del mismo modo que los laterales de la misma. Con esta forma de colocar la masa verde sobre la blanca se busca que durante el enrollado la masa verde quede escondida totalmente dentro de la blanca. Una vez que tenemos la masa verde situada encima de la blanca, procedemos a enrollar ambas masas empezando por el extremo superior, el más alejado de nosotros. Terminaremos el enrollado presionando para que la masa blanca quede bien sellada. Pondremos especial atención al sellado de los extremos del pan, lo que serán las puntas.
    12. Una vez que hemos formado nuestro pan, los ponemos a fermentar, para ello, podemos ponerlo directamente sobre la hoja de papel vegetal que meteremos al horno, o podemos colocarlo en el interior de un cesto de fermentación que tenga una forma ovalada. Un recipiente de plástico nos puede hacer a la perfección el papel de cesto de fermentación. Ponemos un trapo en su interior, preferiblemente de algodón, con ayuda de un colador lo espolvoreamos con harina, y ponemos el pan encima con el cierre (lo que durante el horneado estará en contacto con la bandeja del horno) hacia arriba. Tapamos el pan con un trapo, ponemos encima del trapo una bolsa de plástico, y dejamos fermentar hasta que el pan casi doble su tamaño.
    13. Precalentamos el horno a 250º con una bandeja en su interior.
    14. Sobre una bandeja invertida, ponemos una lámina de papel vegetal y volcamos el pan encima. Si pusimos el pan a fermentar sobre papel vegetal, transferimos la hoja con el pan a la bandeja invertida, o a una madera que nos haga las veces de pala, Con la ayuda de un cuchillo afilado, hacemos un corte a lo largo de la superficie del pan o dos cortes oblicuos, como prefiramos.
    15. Con la ayuda de la bandeja invertida, o la madera, deslizamos el pan sobre la bandeja que hay dentro del horno. Antes de cerrar la puerta del horno, pulverizamos agua hacia las paredes del mismo con un pulverizador doméstico. Esto provocará un ambiente húmedo que será propicio para que el pan desarrolle un buen volumen.
    16. Bajamos el termostato a 230º y horneamos durante, aproximadamente, 45 minutos o hasta que el pan adquiera un color dorado. Hacia la mitad del horneado giramos el pan para que este se dore por igual.
    17. Antes de cortar el pan, dejamos enfriar durante, al menos, tres horas

    Notas y Consejos

    Las harinas del mismo cereal, y de distintas harineras, pueden presentar un comportamiento muy diferente, por ello, los tiempos de amasado son orientativos. Los ciclos de amasado y reposo tienen como objetivo conseguir, sin apenas esfuerzo, una masa lisa y brillante, hecho que puede suceder antes de completar todos los pasos de la receta, en cuyo caso dejaremos de amasar, o, en otros casos, puede llevarnos un poco más del tiempo especificado. Los tiempos de fermentación dependerán de la temperatura ambiente, por lo que estos variarán a lo largo del año. Es por ello que no nos gusta poner un tiempo de fermentación determinado en la receta. La cantidad de levadura indicada en la receta es la adecuada para obtener un pan de buena calidad. Añadir mayor cantidad de levadura, con el fin de acelerar la fermentación, irá en detrimento de la calidad del pan obtenido.

  • Pan de remolacha

    Pan remolacha

    La remolacha aporta a este pan dos propiedades destacables; por un lado una miga que se mantiene con una estupenda humedad durante varios días, y por otro, un color entre rosado y rojizo que resultante un auténtico espectáculo para la vista.

    Ingredientes para Pan de remolacha para 4 personas

    • Harina blanca de trigo (panificable)* - 330 gramos
    • Agua cocción remolacha - 165 gramos
    • Remolacha cocida - 99 gramos
    • Sal - 6 gramos
    • Sal - 6 gramos
    • Zumo de limón*** - 10 gra

    Cómo hacer la receta de Pan de remolacha

    1. Al menos cuatro horas antes de amasar, o el día previo, pelamos la remolacha y la cocemos en agua. Pondremos el agua justa para que cubra la remolacha. Cocemos a fuego medio entre 45 y 60 minutos aproximadamente, o hasta que la remolacha esté tierna. Dependiendo del tamaño de la remolacha, necesitaremos una o varias piezas. Durante la cocción la remolacha pierde peso, por lo que habrá que poner más peso en fresco que el indicado en la receta, ya que la receta se refiere a peso de remolacha cocida.  Una vez cocida, dejamos enfriar y reservamos junto al agua de cocción.
    2. Antes de amasar, ponemos en el vaso de la batidora la remolacha cocida y el agua de cocción que indica la receta. Batimos hasta obtener un puré fino.
    3. En un cuenco, echamos la harina y el puré de remolacha. Mezclamos bien hasta que toda la harina quede humedecida. Tapamos con un trapo y dejamos reposar 25 minutos. Este reposo, que recibe el nombre de autolisis, hará que nos sea más fácil el posterior proceso de amasado.
    4. Siguiendo una técnica de amasados cortos, y reposos entre amasados, sin apenas esfuerzo tendremos lista nuestra masa.
    5. Pasado el tiempo de reposo, extendemos la masa sobre la mesa de trabajo ligeramente aceitada, distribuimos la sal  a lo largo de toda la superficie, y amasamos durante 1 minuto. Boleamos la masa (bolear significa formar una bola), la metemos en el cuenco,  tapamos éste con un trapo y dejamos reposar durante 15 minutos.
    6. Pasados los 15 minutos, añadimos la levadura del mismo modo que acabamos de hacer con la sal. Amasamos 1 minuto, boleamos, metemos la masa en el cuenco, tapamos y dejamos reposar durante 15 minutos.
    7. Tras el reposo, repetimos un nuevo ciclo de amasado (1 minuto) y de reposo (15 minutos).
    8. Volcamos de nuevo la masa sobre la mesa de trabajo ligeramente aceitada. La superficie de la masa ya debería empezar  a presentar un aspecto liso y brillante. Si aún presenta un aspecto granuloso, volvemos a dar otro ciclo de amasado y reposo. Si nuestra masa tiene una superficie lisa y brillante, está lista para iniciar la primera fermentación, para ello; aceitamos ligeramente las paredes del cuenco, formamos una bola con nuestra masa y la metemos dentro. Tapamos y la dejamos fermentar hasta que doble su volumen.
    9. Una vez que la masa ha doblado su tamaño, la volcamos sobe la mesa de trabajo previamente enharinada. Formamos una bola con la masa (bolear), para bolear seguimos los siguientes pasos: cogemos la bola de masa y la aplanamos ligeramente en forma de disco. Vamos replegando pequeñas zonas del borde de la masa hacia el centro de la misma y, una vez la tenemos en el centro, presionamos ligeramente para que se fije. Repetimos esta secuencia con distintas zonas del borde hasta que la masa quede recogida. Una vez que la tenemos recogida hacia el centro, le damos la vuelta y la hacemos girar suavemente sobre su base para que la bola coja más tensión.
    10. Una vez que hemos boleado ambas porciones, las dejamos reposar sobre la mesa, tapadas con un trapo, durante 15 minutos. Este reposo hará que el gluten se relaje y nos sea más fácil el formado de los panes.
    11. Transcurridos los 15 minutos, formamos el pan. Para ello, cogemos una de la masa y la aplanamos ligeramente en forma de disco. Doblamos la mitad superior del disco hacia el centro. Hacemos lo mismo con la mitad inferior. Doblamos los extremos también hacia el centro. Por último, volvemos a doblar la mitad superior pero esta vez la llevamos hasta solaparla con la mitad inferior del mismo modo que haríamos para cerrar una empanadilla. Sellamos bien la junta pellizcando suavemente.
    12. Una vez que hemos formado nuestro pan, lo ponemos a fermentar. Para que nuestro pan mantenga la forma y desarrolle un buen volumen durante el horneado, es preferible colocarlo en el interior de un banneton o cesto de fermentación (uno para cada pan) que tenga una forma alargada. Si no tenemos banneton, un recipiente de plástico, o un cesto de mimbre, nos pueden hacer a la perfección el papel de cesto de fermentación. En este caso, ponemos un trapo en el interior del recipiente, con ayuda de un colador espolvoreamos harina por encima y ponemos el pan sobre el trapo con el cierre (lo que durante el horneado estará en contacto con la bandeja del horno) hacia arriba. Tapamos el pan con un trapo, ponemos encima del trapo una bolsa de plástico, y dejamos fermentar hasta que el pan casi doble su tamaño.
    13. Precalentamos el horno a 250 grados con una bandeja en su interior.
    14. Una vez que el pan ha doblado su tamaño, procedemos a hornearlo, para ello; sobre una bandeja invertida, ponemos una lámina de papel vegetal y volcamos el pan encima. Si pusimos el pan a fermentar sobre papel vegetal, transferimos la hoja con el pan a la bandeja invertida, o a una madera que nos haga las veces de pala. Con la ayuda de un cuchillo afilado, hacemos un corte  a lo largo de la superficie del pan, en el centro de la misma.
    15. Con la ayuda de la bandeja invertida,  o la madera, deslizamos el pan sobre la bandeja que hay dentro del horno. Antes de cerrar la puerta del horno, pulverizamos agua hacia las paredes del mismo con un pulverizador doméstico. Esto provocará un ambiente húmedo que será propicio para que el pan desarrolle un buen volumen.
    16. Bajamos el termostato a 230º y horneamos durante, aproximadamente, 45 minutos o hasta que el pan adquiera un color dorado. Hacia la mitad del horneado giramos el pan para que este se dore por igual.
    17. Dejamos enfriar sobre una rejilla durante 3 horas.

    Seguir leyendo

  • Salteado de brócoli y langostinos

    Salteado brocoli editorial 1280x720x80xx

    Autor: Karlos Arguiñano

    Ingredientes (4 personas):
    • 2 brócolis
    • 24 langostinos
    • 2 tomates
    • 3 dientes de ajo
    • aderezo de hierbas aromáticas
    • aceite de oliva virgen extra
    • sal
    • sésamo
    Elaboración de la receta Salteado de brócoli y langostinos:

    Suelta el brócoli en ramilletes. Colócalos en el accesorio para cocer al vapor, sazona, introdúcelo en una cazuela con un poco de agua y tápala. Cuece el brócoli durante 15 minutos. Retira y resérvalo.

    Pela los ajos, aplástalos con el cuchillo y rehógalos un poco en una sartén con aceite. Corta los tomates por la mitad y rállalos. Agrega el tomate rallado y cocínalo durante 15 minutos.

    Pela los langostinos y saltéalos en una sartén con un chorrito de aceite. Agrega el brócoli y saltéalo. Vierte un chorrito del aderezo de hierbas aromáticas y el tomate con los ajos. Saltea y mezcla bien. Sirve en una fuente y espolvorea todo con el sésamo.

     

  • Receta de Acelgas con puré de patata y cecina

     

    Receta de Acelgas con puré de patata y cecina

    Autor: Karlos Arguiñano

    Receta de acelgas con puré de patatas y cecina de la mano del cocinero Karlos Arguiñano.

     

    Ingredientes (4-6 personas):
    • - Para 4-6 personas:
    • 1 kg. de acelgas
    • 3 patatas
    • 1 puerro
    • 1 cebolla
    • 2 dientes de ajo
    • 2 lonchas de cecina
    • agua
    • aceite de oliva
    • sal
    • 1 cucharada de pimentón dulce
    Elaboración de la receta de acelgas con puré de patata y cecina:

    Pica la cebolla y dórala en una cazuela con un chorrito de aceite. Cuando empiece a tomar color, añade las patatas troceadas y el puerro picado. Cubre con agua, sazona y cocina a fuego medio durante 20 minutos. Retira un poco del líquido y tritura con la batidora eléctrica. Reserva caliente.

    Pica las acelgas y ponlas a cocer en una cazuela con agua hirviendo y una pizca de sal. Tapa y cocina durante 20 minutos. Escurre y reserva.

    Pica los dientes de ajo y dóralos en una sartén con un chorrito de aceite. Cuando empiecen a coger color, aparta la sartén del fuego, deja que temple y espolvorea con el pimentón. Agrega las acelgas y saltea y deja que se cocine todo durante dos minutos.

    Corta las lonchas de cecina en juliana y fríelas en una sartén con un chorrito de aceite.

    Sirve el puré de patata en un plato hondo, añade las acelgas en el centro con la salsa que ha quedado en la sartén y esparce la cecina frita por encima.

    Consejo:

    Para evitar que las acelgas se ennegrezcan, se pueden cocer en agua blanca, es decir, en agua y dos cucharadas soperas de harina.

    Comentario dietético:

    Original presentación para un primer plato tradicional rico en vitamina C, ácido fólico y fibra. Su moderado contenido calópermite acompañarlo con un segundo plato a base de carne en las comidas

  • Cómo hacer una granja de mariquitas en casa

     

    La Huertina De Toni

     El objetivo principal de esta granja de mariquitas (Coccinella septempunctata) es acabar con el pulgón de nuestros huertos de forma ecológica y muy económica, ya que las mariquitas son enemigas naturales de los pulgones y una vez sueltas en el huerto se alojarán sin problema en las plantas infestadas con pulgón, dando buena cuenta de ellos, o en vuestra casa de mariquitassi ya la habéis construido.
     

    granja de mariquitas

     

    Pero antes de soltarlas en el huerto tenemos que crear nuestra granja de mariquitas en casa, para empezar necesitáis capturar a vuestras primeras mariquitas y para esto tenéis dos opciones:


    Pasear por el campo. ¿Fácil no? Dar un simple pateo por el campo o algún descampado de vuestra ciudad y fijaros bien en las plantas infestadas de pulgón, las podréis reconocer por tener unos puntitos negros, amarillos o verdes en el envés de las hojas.

     

    FOTO 2



    Casi seguro que cerca de estas plantas con pulgón encontrareis mariquitas o larvas de mariquitas, las cuales también nos valen para nuestra granja. Capturarlas no os dará ningún problema ya que son unos insectos muy dóciles, no os picarán ni nada por el estilo.

     Comprar las mariquitas.

     

    Si caminar no es lo vuestro siempre podéis recurrir a alguna casa comercial, en internet podéis encontrar varias. Yo personalmente os recomiendo salir a capturarlas, desde luego las cogeréis más cariño que si os vienen por correo en una caja? Una vez tenéis vuestras mariquitas o sus larvas, tenéis que darlas un refugio apropiado para que se desarrollen correctamente, hagan sus puestas etc?


    Cómo construir vuestra granja de mariquitas: 

    Para construir vuestra granja de mariquitas no hay que comerse mucho la cabeza, sólo tenéis que seguir los siguientes pasos para montarla:

     
    La estructura principal. Con una simple caja de cartón o plástico os vale, siempre que tenga tapadera para poder cerrarla, acordaos que las mariquitas tienen alas y pueden escaparse? Agujerear la tapa para facilitar la oxigenación de vuestra granja de mariquitas y poner al fondo del recipiente una servilleta para facilitar la limpieza de la granja periódicamente.

     Estructuras secundarias: Para facilitar la puesta de los huevos y hacer la vida más cómoda dentro de vuestra granja de mariquitas, colocar en el interior trozos de huevera y bolas de papel arrugadas. Las mariquitas se sienten seguras en estas estructuras, se suelen meter debajo para pasar la noche o entre los pliegues del papel para realizar las puestas etc…

    Para alimentar a las huéspedes de nuestra granja de mariquitas lo suyo es darlas hojas infestadas de pulgón. Para esto también tenéis dos opciones:

     
    Localizar una zona con varias plantas infestadas e ir recolectándolas periódicamente en función de la voracidad de vuestras mariquitas. El inconveniente principal de esta opción es que al arrancar las hojas infestadas la planta deja de producir savia (alimento principal de los pulgones), por lo que los pulgones que están en estas hojas acabarán muriendo en 2 o 3 días por falta de alimento o porque vuestras mariquitas han dado buena cuenta de ellos…

     Si no encontráis una buena zona de plantas infestadas siempre podéis hacer un pequeño hidropónico, de esta forma los pulgones durarán más tiempo sobre las plantas al seguir extrayendo savia de las mismas (con el hidropónico la planta sigue produciendo savia y el pulgón continúa alimentándose).

    FOTO 4



    Si alguna semana no encontráis pulgones cerca, siempre podéis dar alimento a vuestra granja de mariquitas mojando un pequeño trozo de papel en agua con miel. Este néctar casero para la granja de mariquitas garantiza su alimentación por unos días, pero no podéis alimentarlas exclusivamente de eso, tenéis que procurar darlas pulgones frescos?
     

    FOTO 5

    Cuidados de la granja de mariquitas: 

    Ya veréis cómo en pocas semanas vuestras mariquitas empezarán a poner huevos, para el cuidado de los mismos lo mejor es separarlos a parte, con meterlos en otro recipiente es suficiente. Intentar que la temperatura de los huevos se mantenga en unos 26ºC y la humedad no supere el 50% para evitar problemas de hongos.
     

    FOTO 6

    Con estas medidas seguro que los huevos eclosionan fácilmente, cuidado porque las larvas son aún más voraces que las mariquitas, así que tendréis que intensificar la búsqueda de pulgón para alimentarlas.

    Me llamo Álvaro, soy ingeniero agrónomo y hoy me cuelo en el blog de Toni para comentaros cómo podéis crear vuestra propia granja de mariquitas casera, algo muy fácil y sencillo que os va a traer un montón de alegrías.

    Un placer estar con vosotros y nos vemos en la próxima

    Álvaro ( www.agrohuerto.com )

    The post Como Hacer Una Granja De Mariquitas En Casa appeared first on La Huertina De Toni.

     

  • 10 Plantas para atraer a las abejas

    por 

    Abejas, Sírfidos, Escarabajos, Abejorros…todos son grandes polinizadores importantes en nuestra huerta por lo que es recomendable añadir a nuestro seto de plantas huésped, aquellas que tengan flores durante la Primavera, Verano, Otoño e Invierno en los países más cálidos.

    He recopilado una lista de 10 plantas que suelen tener bastantes flores por lo que son además de muy atractivas para nosotros, también lo son para las abejas.

    1. Siemprevivas: Es una de las primeras plantas que empiezan a florecer a finales de invierno en nuestro huerto, por lo que darán el alimento necesario a los insectos polinizadores, brindándoles la oportunidad de pasar más a menudo por tu huerta. ( Puedes conseguir Semillas aquí )

    2. Lavanda: Florece cuando empieza la época cálida, siendo antes en aquellos sitios en los que son más calurosos. Atrae a muchas abejas, mariposas, escarabajos polinizadores como el que vemos a continuación. ( Puedes conseguir Semillas aq

    3. Orégano: Además de ser una planta culinaria, las múltiples flores que genera sin duda alguna llamarán la atención de muchos polinizadores. ( Puedes conseguir Semillas aquí )

    4. Zinnias: Son muy coloridas y se dan a sol directo, perfectas para nuestro seto. ( Puedes conseguir Semillas aquí )

    5. Tajinastes: Son plantas que cuando florecen atraen una gran cantidad de vida e incluso a chinches insectívoras. ( Puedes conseguir Semillas aquí )

    6. Margaritas y Magarzas:  Cualquier planta de esta familia supone una gran fuente de alimentación, por lo que no podrán resistirse. ( Puedes conseguir Semillas aquí )

    7. Naranjo: Este árbol florece en grandes cantidades y su dulce aroma es irresistible para los polinizadores, además conseguirás también naranjas.

    8. Lantana: Sus flores de múltiples colores son un reclamo pero deben abstenerse los que tengan niños pues sus frutos son venenosos.

    9. Borraja: Se puede usar como culinaria y como medicinal. ( Puedes conseguir Semillas aquí )

    10. Melisa: Es una planta medicinal que florece en Verano, su gran cantidad de flores las hace irresistibles para las abejas. ( Puedes conseguir Semillas aquí )